viernes 27 de enero de 2023

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Son jubilados

Pareja de adultos mayores fue rescatada de malos tratos

Estaban al cuidado de un sobrino, quien se quedó con la tarjeta de cobro de la mujer y habría obtenido préstamos.

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Una pareja de personas adultas mayores se encuentra en recuperación tras haber estado, al menos, tres años en condiciones inhumanas, con malos tratos. Él tiene 87 años y ella, 83. En febrero de este año, el hombre se comunicó con su hijo –a quien no veía desde hacía muchos años- y le pidió ayuda. Padre e hijo se reencontraron y se perdonaron. Tras el reencuentro, comenzó el trabajo de recuperar a esta pareja.

Ambos se encontraban en un estado de abandono extremo. La mujer, quien estaba postrada en cama, pasaba menos de 35 kilos y tenía quebrada la cadera. A la vez, se hallaban con escaras en varias partes del cuerpo y sin higiene; durante este tiempo no se les realizó ningún control médico. Sus familiares estiman que desde inicios de la pandemia por COVID-19 habrían estado en estas circunstancias.

Un sobrino de esta mujer habría asumido el cuidado de esta pareja –que no tuvo hijos propios-. Sin embargo, esta persona se habría apropiado ilegítimamente de la documentación y tarjeta de cobro de ambos. Las dos personas son jubiladas; él por parte de Correo Argentino y ella, como docente y empleada de comercio.

Cuando la familia de él se enteró de esta situación, el hijo y su pareja salieron al rescate. Oportunamente, se dio intervención a la Dirección de Adultos Mayores del Ministerio de Desarrollo Social. Fuentes consultadas por El Ancasti indicaron que se denunció en la Fiscalía General. Durante el proceso de las denuncias, se advirtió que una entidad bancaria le concedió al sobrino de esta mujer varios préstamos.

Dada esta situación, la mujer no percibe su jubilación. Su familia –quien la está asistiendo- manifestó que necesita percibir sus haberes, a fin de poder cubrir los gastos de pañales, fisioterapeuta, enfermera y de la cuidadora que la asiste. Hoy, la mujer pesa casi 55 kilos y puede mantenerse sentada.

Vulnerables

Las personas adultas mayores forman parte del colectivo de personas vulnerables. Dada esta situación, a finales de 2018, en Catamarca entró en vigencia la Ley Provincial 5.568 de Regulación de la prevención y protección integral contra el abuso y maltrato de los adultos mayores. La normativa catamarqueña se encuentra en consonancia con la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.

Sin embargo, en la práctica, las personas adultas mayores, víctimas de violencias invisibilizadas y naturalizadas, se encuentran desprotegidas. En alguna oportunidad, desde el gabinete social se explicó que el adulto mayor se convierte en rehén de su propia familia. “En 2020, durante la pandemia, los adultos mayores, por protección, sufrieron más el distanciamiento y aislamiento social. Hay muchos casos de violencia psicológica, verbal y patrimonial. Las violencias más invisibles. En algunos casos, les sacan el documento o tarjeta de cobro. No tienen manejo de su jubilación. En cuanto a patrimonio, los despojan de la titularidad de su casa; los invaden. Esas violencias, diarias, sostenidas y crónicas están invisibilizadas. Es necesario tener una línea de visibilización y concientización comunitaria”, se consideró.

A la vez, se advirtió que las personas adultas mayores (PAM) al igual que chicos y chicas y las personas con discapacidad conforman un grupo de personas que requieren una tutela especial por encontrarse en situación de vulnerabilidad. “La vulnerabilidad está asociada a la condición evolutiva.

En muchos casos, nos encontramos con personas que requieren de asistencia. Es una población dependiente que necesita del ‘otro’, para poder desenvolverse y llevar una vida digna”, se explicó.

Ante una posible situación de violencia contra personas adultas mayores, la Dirección Provincial de Adultos Mayores se encuentra ubicada en Pasaje Vucetich 252. También se puede dirigir a la Secretaría de Familia, pabellón 24 del CAPE o en las Unidades Judiciales.n

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