Paradoja: déficit habitacional con viviendas de sobra
Los datos del Censo 2022 confirmaron una paradoja que se presenta desde hace décadas...
Los datos del Censo 2022 confirmaron una paradoja que se presenta desde hace décadas pero que no está muy presente en los análisis que se realizan cuando se habla del déficit habitacional en la Argentina. Efectivamente existe déficit habitacional en la medida en que hay cientos de miles de familias que no tienen acceso a la vivienda propia y deben alquilar o vivir en condiciones de extrema precariedad. Pero la información censal señala que, en rigor, hay 17.780.210 viviendas construidas y 46.440.703 habitantes. Si se estima como adecuado que hay tres personas por hogar, se concluye que “sobran las viviendas” porque los números fríos indican que hay una vivienda cada 2,6 personas.
El análisis de los datos fue realizado por la agrupación Inquilinos Agrupados. La explicación de esta paradoja es que, en la práctica, faltan viviendas porque hay aproximadamente tres millones de viviendas vacías en la Argentina. Es decir, se constata, como sucede en la economía en general, una desigual distribución.
En los últimos treinta años, siempre en base a la información proporcionada por los censos, la construcción de viviendas creció más rápido que la población. En 1991 había una vivienda cada 3,6 personas. Diez años después, cada 3,1 personas. Los registros siguieron bajando hasta llegar a la proporción actual, de, como se señaló más arriba, 2,6 personas por vivienda. La tendencia se acentuó en la última década. Entre 2010 y 2022 la población creció un 15 por ciento, mientras que la cantidad de viviendas se incrementó un 28%.
El fenómeno de las viviendas vacías se percibe también claramente en Catamarca, aunque no se conocen estadísticas que den cuenta del número aproximado. En la ciudad capital se observan sobre todo en el casco céntrico, aunque también en los barrios e incluso en los conglomerados de viviendas construidas por el Estado. Al mismo tiempo, abundan las personas solas o familias sin vivienda propia que procuran alquilar ante una oferta muy baja, que encarece por cierto el valor de los alquileres.
Las asociaciones de inquilinos vienen desde hace un tiempo proponiendo como solución aplicar un impuesto a la vivienda vacía para lograr que se incrementen las propiedades en alquiler. La propuesta es que el impuesto se aplique a las personas que son propietarias de más de tres viviendas.
El problema no ha sido abordado aún en profundidad. Los debates son puramente teóricos pero desde hace años que no se aplican en la práctica medidas que tiendan a acercar alguna solución. En Catamarca no existe ni siquiera el debate, aunque basta recorrer las calles de la ciudad capital, y de algunas del interior, para corroborar que el problema existe.
La creación de un impuesto es una alternativa. Otra sería que el Estado brinde incentivos para que los propietarios ocupen las viviendas o las pongan en alquiler. De ese modo empezarían a corregirse las distorsiones existentes que perjudican a millones de personas.