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Editorial

Para no volver atrás

Un nuevo debate en torno a la pandemia ha comenzado a instalarse en Catamarca...

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26 de diciembre de 2021 - 02:10

Un nuevo debate en torno a la pandemia ha comenzado a instalarse en Catamarca a raíz del aumento de casos y la vacunación. Se trata de cómo proceder el Estado con las personas que se negaron a inocularse y corren riesgo de enfermarse y, a su vez, contagiar a otros que sí se vacunaron.

Si bien es un sector mínimo de la población, alrededor de un 10 por ciento, representa un verdadero dilema para el sistema de salud y el resto de la comunidad. De hecho, en Europa adjudican al movimiento anti vacuna el rebrote de los casos, ahora con la nueva variante Ómicron, y el retorno a las medidas restrictivas en cuanto a la circulación social y las actividades económicas en general.

Aunque tanto en el viejo mundo como en Norteamérica se encuentran en pleno invierno y eso impide la ventilación de los lugares cerrados, en Argentina, pese al verano, los casos empezaron a aumentar en forma significativa y ya hay provincias que decidieron suspender los eventos masivos –como en el caso de Córdoba- y en muchas empresas retomaron el sistema de burbuja y teletrabajo en lugar de la presencialidad plena.

Pero no es necesario ir tan lejos. En el departamento Belén, el intendente Daniel Ríos anunció que a partir de mañana prohibirá todos los eventos masivos en esa ciudad por un repentino de aumento de contagios en los últimos días. Según dijo, esto podría haberse producido por la llegada de jóvenes estudiantes de Córdoba a raíz de las fiestas de fin de año.

Un dato que confirma el temor que genera la enfermedad, la que parecía ya superada hace un par de meses, es el aluvión de personas que fueron a vacunarse el jueves pasado al nodo instalado en la plaza 25 de Mayo de la ciudad Capital. La mitad de ellas nunca se vacunaron mientras que la otra solo tenía la primera dosis.

De este ejemplo pueden surgir dos conclusiones. La primera es que, en efecto, el miedo no es sonso y la gente se apresuró a cubrirse en salud. La segunda es que seguramente sería mayor el porcentaje de vacunados en Catamarca si antes se hubiera instalado un nodo a mano de las personas que no pueden trasladarse, por distintas razones, a lugares como el Predio Ferial o el Polideportivo Sur.

Al margen de eso, aún existe una franja de catamarqueños que no están dispuestos a vacunarse, sea por convicciones personales o porque no pueden acceder a la vacuna del laboratorio que desearían.

Lo cierto es que queda claro que la vacunación es la única salida que se dispone para evitar consecuencias graves en la salud. Frente a eso no hay discusiones posibles.

Por eso, el gobernador Raúl Jalil lanzó la idea de que quienes contraigan coronavirus y no estén vacunados como corresponde se hagan cargo de los gastos de tratamiento, a través de sus obras sociales o seguros.

“Tenemos un nivel de vacunación muy importante, pero nos queda un 10% de gente que no se ha vacunado, también un porcentaje de la segunda dosis. Para que no se pare la economía tenemos que respetar, es compromiso de todos y sabemos lo que tenemos que hacer”, expresó el jefe de Estado en declaraciones a la prensa.

Sin embargo, la vacunación aún no es obligatoria y eso deja abierto este margen para que la pandemia vuelva a ser un trastorno para la vida de todos. Por eso, el Estado vacuna y se hace cargo de la salud pública, pero no puede permitir que se ponga el riesgo la situación sanitaria y la “normalidad” recuperada por la irresponsabilidad de unos pocos.

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