La docente de Belén falleció el 16 de junio en Santa María
Para la defensa, la Fiscalía no tiene pruebas para sostener la acusación
El abogado Roberto Mazzucco se sumó a la defensa. Edgar Esteban Chaile fue imputado por femicidio.
Mientras la investigación por la muerte de Ramona Antonia Ramos continúa, la defensa de Edgar Esteban Chaile, el único imputado, sumó un nuevo defensor. El abogado del foro local Roberto Mazzucco asumió como codefensor y consideró que la Fiscalía no cuenta con prueba consistente para mantener la acusación.
El hecho sucedió el 16 de junio en Santa María. Ramona, una docente de 41 años, era oriunda de Belén. De acuerdo con las primeras investigaciones, la mujer presuntamente fue arrollada por una camioneta Toyota Hilux modelo 1992, propiedad de Chaile, en inmediaciones de la localidad de El Altillo. Posteriormente, Ramona fue trasladada hasta el domicilio donde Chaile convocó a una enfermera, en El Recreo. La auxiliar de la sanidad solicitó la presencia del personal médico. Al arribar la ambulancia y constatarse la ausencia de signos vitales, se dio inmediato aviso a la policía y al fiscal de turno. El fiscal de la Cuarta Circunscripción Judicial, Carlos Laureano Contreras, imputó a Chaile por el presunto delito de “homicidio agravado por el vínculo, mediando violencia de género” (femicidio).
Públicamente, Mazzucco advirtió algunas inconsistencias. “Considero que no hay elementos probatorios suficientes como para mantener la acusación que intenta sostener la Fiscalía. El relato del hecho no encuentra sustento en pruebas concretas que se hayan incorporado ni la calificación legal tampoco. Consideré necesario que él dé su versión de los hechos; es fundamental”, comentó. El abogado estimó que el acusado podría ampliar su declaración. Durante la indagatoria, asistido por su abogada, se mantuvo en silencio. “Quiero que declare y dé su versión de los hechos”, expresó Mazzucco.
Según la investigación, algunas versiones recogidas indicaron que momentos antes del siniestro se habría producido una discusión entre la víctima y su pareja. Ante esta situación, desde la Fiscalía se ordenaron diversas medidas investigativas, entre ellas, el secuestro del vehículo, pericias en el lugar y la preservación de éste hasta la llegada del personal de Homicidios, Criminalística y del Laboratorio Forense, y la realización de la autopsia. Este último procedimiento estuvo a cargo del director del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF) del Poder Judicial, Sebastián Vega, quien encabezó el análisis junto a su equipo. El informe de la autopsia determinó como causa de muerte un “shock hipovolémico por trauma toracoabdominal”.
“No sé de dónde surgiría la violencia de género si la atropella con una camioneta. La Fiscalía habla de una discusión previa que no está acreditada, que nadie vio y no surge ningún elemento incorporado al expediente con base al cual la Fiscalía hace el relato del hecho porque no está en el expediente. La Fiscalía reconoce en el hecho que la mujer se arrojó y después expresa que intencionalmente Chaile la atropella. Es muy difícil que se arroje una persona de un vehículo y que el conductor intencionalmente la atropelle y hasta medio incoherente. Considero que el hecho fue accidental. En las imágenes se ve a una persona que sale del lado del acompañante. Cae, arrojándose al asfalto. En la autopsia no se señaló ningún lavado del cuerpo; tenía sangre en varias partes del cuerpo, como consecuencia del aplastamiento de un vehículo”, detalló el defensor.
Segundo femicidio
La muerte de Ramona es el segundo caso por femicidio que se registra en Catamarca en lo que va de este 2025. El primero sucedió en abril en la zona norte de la Capital. Alicia Suárez tenía 40 años y fue ultimada a sangre fría. Por este crimen, la fiscal especializada, Alejandra Antonino, imputó a Mario Eduardo Carranza (63) por el presunto delito de “homicidio doblemente calificado por mediar una relación de pareja y por haber sido cometido por un hombre en contra de una mujer en contexto de violencia de género”.
El cuerpo de Alicia fue hallado por un vecino. Se encontraba en un estado deplorable, semidesnuda y con dos mascotas en un charco de sangre. Según el protocolo de autopsia, la causa de muerte fue un shock hipovolémico masivo con hemorragia, producto de la herida cortante en el cuello. Además, se constataron lesiones en el rostro y el abdomen. Tanto su vida como su muerte estuvieron marcadas por la marginalidad y la vulnerabilidad. Alicia era madre pero no vivía con sus hijos –ni siquiera estaba a cargo de ellos-. No habría tenido documento nacional de identidad y vivía prácticamente a la buena de Dios. Algunas de las personas que la conocieron contaron que comía en un comedor del barrio Altos de Choya, donde vivía.