Para el PRO, los afiliados deberían definir la conducción
La disputa por la conducción del PRO en Catamarca sumó un nuevo capítulo con las declaraciones de los principales referentes de los sectores enfrentados. Aunque mantienen posiciones opuestas sobre la intervención dispuesta por la conducción nacional del partido, tanto Carlos Molina como Enrique Cesarini coincidieron en que serán los afiliados quienes deberán definir quién conducirá la fuerza mediante una elección interna
Las declaraciones se producen mientras la Cámara Nacional Electoral analiza la apelación presentada por el PRO Nacional contra el fallo de primera instancia que declaró nula la intervención del distrito y dejó sin efecto la designación de Cesarini como interventor.
En ese contexto, Carlos Molina volvió a defender la resolución judicial y cuestionó la decisión adoptada por la conducción nacional del partido. "Soy un hombre muy federal y no creo que las intervenciones centralistas resuelvan los problemas de los distritos", sostuvo al calificar la medida como "arbitraria".
El dirigente, cercano a Patricia Bullrich, insistió en que la salida del conflicto debe ser una elección interna y afirmó que la conducción del partido no puede definirse desde Buenos Aires. "Tiene que haber una elección interna, y en la elección interna los afiliados van a elegir la lista que yo encabezo o la otra lista, y serán ellos quienes van a conducir el PRO de Catamarca y no nadie de otro lugar", manifestó. También consideró natural que existan diferencias dentro del partido y remarcó que la disputa provincial refleja distintos alineamientos nacionales. En ese sentido, descartó que dirigentes como Diego Santilli tengan interés en conducir el espacio en Catamarca y atribuyó la intervención a otro sector de la conducción nacional.
En contraposición, Cesarini defendió la decisión adoptada por el PRO Nacional y sostuvo que la intervención respondió a las irregularidades detectadas durante el proceso de renovación de autoridades. Según explicó, el conflicto generado por las impugnaciones y cuestionamientos a la organización de la elección justificó la medida excepcional dispuesta por la conducción partidaria.
Recordó que la resolución judicial fue apelada y señaló que ahora esperan el pronunciamiento de la Cámara Nacional Electoral para determinar cómo continuará el proceso de normalización del partido en la provincia. A su entender, el tribunal deberá definir si corresponde continuar con el proceso electoral iniciado o avanzar con una nueva convocatoria.
Pese a respaldar la intervención, también afirmó que el destino del PRO quedará finalmente en manos de los afiliados. "Quien va a conducir el PRO local sin lugar a dudas van a ser los afiliados", aseguró, al remarcar que la decisión surgirá de las urnas una vez superada la instancia judicial.
De esta manera, ambos sectores coincidieron en que la legitimidad de la futura conducción deberá surgir del voto de los afiliados.