martes 11 de junio de 2024
Cara y Cruz

¿Otra etapa?

Con todas las reservas que las características personales de Javier Milei hacen recomendables, la designación de Guillermo Francos como Jefe de Gabinete podría marcar un punto de inflexión en la todavía breve pero intensa era libertaria.

Se trata del empoderamiento del único miembro del equipo de gobierno que estableció puentes de diálogo públicos con el resto de los actores del sistema político, mérito al que deben añadirse las dificultades que le significaron en tal tarea la propensión a los agravios y la agresiva retórica presidencial.

El cambio se opera, además, después del discurso que Milei dio en Córdoba el 25 de mayo, que estuvo despojado de los clásicos arranques de rabia contra la casta, tuvo un tono conciliador y anunció la creación de un foro más amplio que el previsto para el frustrado Pacto de Mayo, con un Consejo que incluirá no solo a los gobernadores, sino también al Congreso, el sindicalismo y los empresarios.

Un párrafo de esa alocución podría orientar sobre los objetivos asignados a Francos. Milei reconoció que los cinco primeros meses de su gestión fueron “difíciles” también “para buena parte de la dirigencia política, empresarial y sindical argentina”.

“Han sido difíciles no solo porque heredamos la peor crisis de nuestra historia económica y ordenar la economía luego de décadas de desastre no es gratis, sino también porque se ha cerrado un ciclo de nuestra historia política que, más allá de las intenciones, ha sido a todas luces un estrepitoso fracaso. Pero ese ciclo terminó. Entiendo que a muchos protagonistas de ese ciclo les es difícil aceptar la caída de ese antiguo régimen. Incluso entiendo que les cuesta imaginar su lugar en esta nueva Argentina. Pero quiero reiterar algo que ya he dicho en otras oportunidades y es que, lejos de perseguir vendettas personales o revanchismos mezquinos, y lejos de priorizar nuestro interés político personal, tenemos un solo interés por delante: el interés de la mayoría de los argentinos, que eligieron vivir en libertad”, dijo.

¿Será Francos el encargado de lubricar la reubicación de los miembros del “ancien régime” con problemas para “imaginar su lugar en esta nueva Argentina”?

Sustituye en la Jefatura de Gabinete al opaco Nicolás Posse, pero absorberá las funciones del Ministerio del Interior. La cartera política quedará reducida en el organigrama a la secretaría que continuará en manos de Lisandro Catalán, un funcionario que acompañó a Francos en la ingrata tarea de amortiguar el impacto anímico de los dislates de Milei en el cultivo de las relaciones con la “casta”.

Quiere decir que la Jefatura de Gabinete adquiere con Francos una relevancia superior a la que de por sí tiene, combinando vínculos políticos con amplias prerrogativas presupuestarias.

El nombramiento, en estos términos, sugiere que Milei ha asumido al fin que es indispensable avanzar en la construcción de relaciones más razonables con los sectores políticos e institucionales potencialmente aliados y antagónicos.

Por supuesto, al cojo hay que verlo caminar para saber de qué lado renguea, pero Francos reúne condiciones adecuadas para la recomposición de un gobierno que hasta ahora se ha circunscripto a lograr superávits financieros en base a recortar gastos y pedalear pagos para festejar mensualmente la desaceleración inflacionaria, mientras el país cruje agobiado por la recesión y el desempleo.

Las principales de esas condiciones son la mesura y el equilibrio emocional, para nada despreciables en un contexto ganado por los excesos y las extravagancias. n

Seguí leyendo

Te Puede Interesar