La política de “cielos abiertos” que acaba de oficializar el Gobierno nacional para desregular el mercado aerocomercial abre la oportunidad para que el Gobierno de la Provincia termine con el problema del alto costo de los vuelos de Aerolíneas Argentinas, única empresa que trabaja en Catamarca, gestionando la llegada de líneas “low-cost”.
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Oportunidad "low cost"
Como se ha informado en reiteradas oportunidades, el precio de los vuelos de Aerolíneas Argentinas a Catamarca puede llegar a triplicar el de otras provincias de la región en las que la línea de bandera debe competir con los servicios “low-cost”.
El ejemplo más recurrido para ilustrar sobre esta desventaja comparativa es el de Tucumán. Para cualquier interesado en visitar Catamarca puede resultar mucho más económico volar desde Aeroparque hasta Tucumán y desde allí trasladarse por tierra.
Es un factor determinante al momento de diseñar periplos turísticos, por ejemplo, sobre todo en tiempos de bolsillos flacos como los que se atraviesan desde hace años.
El menor costo de los pasajes aéreos, que es muy significativo, coloca en una posición aventajada a los operadores tucumanos respecto de los catamarqueños.
El potencial positivo que implicaría revertir este ingrediente ameritaría incluso que el Gobierno provincial analice los mecanismos para propiciar la competencia con el desembarco de líneas “low-cost”, fracasadas ya todas las gestiones realizadas ante el poder nacional para abaratar el precio de los vuelos de Aerolíneas.
Unas manifestaciones del flamante ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sutrzenegger, marca la conveniencia de comenzar las tratativas cuanto antes para visibilizar el problema.
En un panel del que participaban también el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y el secretario de Turismo, Daniel Scioli, Sturzenegger consideró “increíble” que haya sitios en la Argentina que “no tengan conexión aerocomercial”.
En ese marco, reveló la existencia de un lugar que para él debe ser el colmo del exotismo: el Campo de Piedra Pómez de Antofagasta de la Sierra.
Caputo lo miraba sin tener la menor idea de lo que hablaba. Scioli, por la catamarqueña Yanina Martínez, seguramente debe tener más información.
Para Sturzenegger, si el Campo de Piedra Pómez “estuviera en los Estados Unidos sería un atractivo tan espectacular como el Gran Cañón del Colorado”, pero media el inconveniente de que está localizado a seis horas de viaje en automóvil desde San Fernando del Valle de Catamarca, destino que al parecer también le parece demasiado remoto.
Por el tono que empleaba, el espectador desprevenido podía imaginar que llegar al mentado campo puneño demanda esfuerzos similares al de una expedición para descubrir las Minas del Rey Salomón.
Sin embargo, consignó el ministro, el Campo de Piedra Pómez “está a 40 minutos de vuelo de Córdoba”.
“¿Cómo puede ser que no tengamos una conexión directa de Córdoba y entonces a una hora y media de Buenos Aires podamos llegar a ese lugar?”, se sorprendió.
O sea: el punto de referencia seleccionado por el galardonado Sturzenegger para orientar a la teleplatea fue Córdoba, no la capital de Catamarca, que está más cerca del campo de Piedra Pómez y para el caso de tantas bellezas naturales y cuenta con aeropuerto.
Tampoco se le ocurrió mencionar Tucumán, o Salta, o Santiago del Estero.
La cuestión es que, aprovechando la fascinación de Sturzenegger por los atractivos puneños, podría el Gobierno provincial avisarle que los vuelos serían más breves desde el Felipe Varela que desde Córdoba. Enviarle un mensaje, por ejemplo, con Scioli, por intermedio de Yanina Martínez o derecho viejo, ya que estará hoy en la inauguración de la Fiesta del Poncho.