La Ley Nacional de Sida actualmente en vigencia en la Argentina fue una herramienta que permitió el acceso al tratamiento a todos las persona con VIH. Cumplió, en consecuencia, una misión de inclusión valorada internacionalmente. Pero esa ley, la 23798, tiene ya más de tres décadas y es preciso que se apruebe un nuevo instrumento, más abarcativo e integral, con enfoque social, y para mejorar la calidad de vida y prevenir muertes evitables.
Esa es la posición que impulsan organizaciones y redes de personas que viven con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), hepatitis virales, tuberculosis y las infecciones de transmisión sexual (ITS), que festejaron que el proyecto haya sido incluido en las sesiones extraordinarias del Congreso de la Nación por el Poder Ejecutivo.
El proyecto de ley, elaborado por múltiples organizaciones de la sociedad civil, promueve que se declare de interés público y nacional la respuesta integral e intersectorial a todas las enfermedades mencionadas. La novedad, como puede apreciarse, es incluir las infecciones más importantes relacionadas con el VIH, que además son las enfermedades transmisibles de mayor prevalencia en nuestros países y en el mundo entero.
José María Di Bello, presidente de la Fundación Grupo Efecto Positivo (GEP), una de las organizaciones que impulsa el proyecto de ley con el nuevo enfoque, explica el sentido central de la iniciativa: “Cuando se sancionó la ley actual, que va a cumplir 32 años, fue de vanguardia y una de las primeras en la región. Emerge desde un enfoque biomédico, desde la atención sanitaria, pero este proyecto incluye una respuesta integral, con enfoque de derechos humanos, pensando en las mujeres y personas con capacidades gestantes, la niñez, personas privadas de la libertad, o personas en residencias”.
El proyecto también promueve la creación del Observatorio Nacional sobre Estigma y Discriminación por VIH, Hepatitis Virales e ITS “con el fin de visibilizar, documentar, disuadir y erradicar las vulneraciones a los derechos humanos de las personas afectadas”.
La cobertura universal del tratamiento de las personas que tienen VIH es un logro trascendente, pero los problemas vinculados a esta patología están lejos de desaparecer. Según las cifras proporcionadas por el Ministerio de Salud de la Nación, cada año se producen 4.500 nuevos casos en la Argentina. Son alrededor de 140.000 las personas que viven con el virus en el país, de los cuales aproximadamente 25.000 no lo sabe.
Este último dato, sumado a la constatación de que la principal vía de transmisión continúan siendo las relaciones sexuales sin preservativo, confirma que las campañas de concientización respecto de las características de la enfermedad, las vías de contagio y la necesidad de exámenes periódicos, que fueron exitosas en las décadas del ochenta y noventa del siglo pasado, deben retomarse y readecuarse. El tópico bien podría formar parte del inminente debate que se viene en las cámaras legislativas nacionales.n