jueves 2 de abril de 2026
Lo bueno, lo malo y lo feo

Nuestra Virgen Morena

Señor Director:

Tal vez espera ansiosa para salir de nuevo; es un sitio especial su lugar en el templo, mientras está esperando, entre alabanzas y rezos, intercede ante el Supremo, para que le dé ayuda a su pueblo.

Por siempre venerada, día a día a su encuentro, desde ignotos lugares llegarán con sus ruegos, miles de visitantes a corazón abierto le piden una ayuda por sufrientes y enfermos.

Ella con su gran manto, protegerá a su pueblo, le brindará salud y alivio al sufrimiento. Catamarca orgullosa está por tenerla en su suelo e invita a todo el mundo a que se acerque a su encuentro.

Y llega ese gran día, majestuoso momento, en que la Virgen Morena marchará junto a ellos; desde puntos lejanos, peregrinos eternos llegarán como puedan para verla de nuevo.

La energía ese día inunda nuestro suelo; viniendo por millares, pululan por el pueblo, conocen los lugares donde ella está presente, y se llevan recuerdos del especial encuentro.

Al llegar el momento en que asoma del templo, la emoción y el delirio, les estalla en el pecho, ella viste de gala al salir en su encuentro, el sol brilla con fuerza, en su rostro moreno.

Ella marcha delante, por detrás va su pueblo, entre rezos y cánticos, con profundo respeto, el amor, mutuo amor, se siente en todos ellos, y dan vuelta a la plaza, la paz bajó del cielo.

Al llegar al final del recorrido entero, ya en nuestra Catedral, que es su casa de ruegos, el pueblo ya lo sabe, ha llegado el momento, debe ella regresar a su lugar en el templo.

Allí se la despide hasta el próximo encuentro, y es ahí cuando estallan las lágrimas, allí se parte el pecho, allí revolotean por miles los pañuelos, allí los corazones se escapan de los cuerpos.

Con emoción y saludos la despiden de nuevo; Ella irá a su morada, siempre pensando en ellos y cuando ya esté sola, y todo esté muy quieto, tal vez alguna lágrima derrame Ella en silencio.

José Heriberto Varela

DNI 14.323.921

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