jueves 2 de abril de 2026
Carta al director

Nuestra Navidad

Señor Director:

Esta es una fiesta con la que los cristianos católicos celebramos o recordamos el nacimiento de Cristo, hecho ocurrido en Belén de Judá, en tiempos del emperador Augusto. Para esa época, Israel era un dominio político y territorial del Imperio Romana. De hecho, José y María debieron bajar de Nazaret a Belén y para cumplir con la disposición del emperador romano de realizar un Censo, para lo cual los habitantes debían inscribirse en sus lugares de origen, razón por la que José debió trasladarse a Belén para cumplir con el edicto imperial.

Estando allí, le llegó el tiempo a María, de dar a luz. Así lo relata el Evangelio. Y aquí nos damos con la primera dificultad que tiene la santa familia. No hay lugar para albergar a esta gente tan humilde. No tienen a donde ir para recibir y cobijar a su hijito. ¡Cuánto sería la aflicción de la madre y al darse que no había lugar para recibir en la mínima dignidad a su pequeño! En una cueva, donde pasaban la noche las ovejas, allí nació el Salvador del mundo. Esto ya debería ser como un punto de partida para repensar y reflexionar sobre el significado y valor que le damos a la fiesta de Navidad. Tengo como una sensación de que hoy por hoy, los cristianos católicos hemos confundido el sentido de la celebración de esta santa fiesta. Esperamos esta festividad para comer y beber sin límites. Para hacer ruido y dar riendas sueltas a cuanto jolgorio sea posible. No hay un tiempo para parar nuestros motores y pensar en esta festividad, a la que la Iglesia le ha dado en toda su historia, una diferencia que no tienen otras celebraciones.

Este escrito está pensado como lectura para los cristianos católicos, con los que deseo compartir esta buena ocasión para reflexionar serenamente sobre el significado del nacimiento de Cristo, nuestro Redentor. Reflexión que debe llevarnos a los gestos, a las actitudes en nuestro diario quehacer y con todos los que están cerca de nosotros. En realidad, celebrar o recordar la natividad de Cristo es hacer los gestos que Él tuvo con nosotros. Él llegó al mundo por amor, predicó y vivió el mensaje que nos dejó: "Ámense los unos a los otros, como yo los amé a ustedes". Si bien no es fácil hacer lo que nos pide el Señor, ahí está justamente la condición para ser su seguidor.

El amor a Dios y al prójimo, están en el mismo nivel. No nos engañemos. En el niño o el pobre que se acerca para expresarnos alguna necesidad, se nos da la ocasión para probarnos si estamos o no viviendo el amor que decimos tener con el Niño del pesebre. Se están viviendo tiempos nada fáciles, lo que hace que todos los cristiano y estemos en alerta con nuestra conductas para con el prójimo. No debemos olvidar que estamos llamados a salvarnos entre todos y con todos.

Que el Divino Niño nos traiga en esta Navidad la Paz y el Amor que cantaron los ángeles la noche de su nacimiento ¡Gloria a Dios en el cielo y Paz a los hombres de buena voluntad! Son los deseos del que escribe para todos los vecinos de esta comunidad. ¡FELIZ NAVIDAD!

Lorenzo- Aybar

DNI 6.967.929

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