jueves 19 de mayo de 2022

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Editorial

Noticias alentadoras en medio de la doble crisis

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25 de marzo de 2022 - 01:00

En un contexto de doble crisis (económica y política), el Gobierno nacional recibió en las últimas horas algunas noticias alentadoras. Datos que distan de ser suficientes para respirar con alivio, pero que al menos marcan un quiebre de tendencia ya bastante pronunciado en materia macroeconómica.

El INDEC, al difundir los datos sobre desocupación, confirmó datos previos y parciales respecto del proceso de creación de puestos de trabajo, alrededor de medio millón en 2021. Según la información publicada el miércoles, la tasa de desocupación bajó a 7% en el cuarto trimestre de 2021, y se ubicó en el menor nivel desde 2015. La baja del desempleo se explicó íntegramente por un aumento en la cantidad de personas ocupadas y no, como sucede en algunas ocasiones, por la disminución de las personas que buscan trabajo, que impacta en algún porcentaje. La tasa de empleo fue de 43,6%, la más alta también de los últimos cinco años.

Paralelamente, el organismo oficial difundió también los datos sobre el crecimiento de la economía el año pasado. El Producto Bruto Interno (PBI) registró el año pasado un incremento de 10,3 %, luego de haber retrocedido 9,9% en el 2020. La suba del 10,3% registrada en 2021 resultó la máxima “desde el inicio de la serie en 2004, superando la mayor variación previa registrada en 2010, del +10,1%”. La economía argentina volvió a crecer luego de tres años de recesión, dos por la crisis ocurrida durante el gobierno de Cambiemos y otro por las restricciones impuestas por la pandemia.

También funciona como aliciente la muy leve mejora (casi un empate, en rigor) del salario respecto de la inflación reflejado el año pasado: los salarios crecieron 53,4%, un 1,6% más en términos reales que la inflación, que se ubicó en el 50,9% durante el mismo período.

Los datos macroeconómicos corroboran avances no solamente respecto del pésimo año de la pandemia, sino también en relación con el año previo.

Este cambio de tendencia no se refleja todavía en la cuestión social, aunque es posible que empiece a manifestarse levemente en las próximas mediciones: la pobreza registra niveles altísimos, por encima del 40%, muy lejos del 28% que registraba la Universidad Católica Argentina en el 2015, que ya era muy elevado. Entre las variadas causas que influyen hay una que se destaca, y es que una proporción alta de los puestos de trabajos creados son de baja calidad: informales o precarizados.

Para combatir la pobreza y la indigencia es imprescindible generar puestos de trabajo, pero también que éstos sean de calidad y registrados. Y además, que los incrementos salariales sean superiores a la inflación por un margen mayor que el “casi empate”.

Se trata de dos desafíos que encuentran restricciones objetivas derivadas de las propias dificultades estructurales que padece la economía argentina, pero también otras de carácter subjetivo, resultado de un gobierno que no solo debe confrontar contra el adversario político que ocupa el espacio de la oposición, sino también contra una poderosa facción interna que es cada vez más crítica del rumbo económico adoptado por el Ejecutivo nacional.

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