Pablo Vaca
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¿No habrá que tomarse el juego más en serio?
Publicado en Clarín
Prehistóricos parecen los tiempos en que para despuntar el vicio de tirar una ficha en la ruleta o afrontar unos pases en punto y banca había que viajar a Mar del Plata porque en Buenos Aires estaba prohibido. Hoy ese casino lo tenemos todos en la mano, en el celular.
No sólo se puede apostar a los juegos tradicionales. La reciente y dramática explosión del juego online -autorizado en Santa Fe en 2020, en CABA y Provincia un año después y en Córdoba y Mendoza en 2023- se volvió más evidente aún con el impresionante bombardeo publicitario relacionado con la Copa América. De hecho, una casa de apuestas online aparecía primera entre los sponsors globales del torneo y auspiciaba la Eurocopa también.
En cada partido podía verse a ídolos infantiles como Emiliano Dibu Martínez invitando a apostar. La frase de cierre del aviso del arquero de la Selección es bien simbólica del equívoco mensaje que venden las empresas del rubro. Decía: “Donde los argentinos nos encontramos a jugar”.
Recuerda, de alguna manera, a aquellas publicidades de las tabacaleras que más o menos afirmaban que fumar era prácticamente lo mejor que nos podía pasar para ser lindos, jóvenes, ricos, tener sexo y conocer el mundo.
Uno de los efectos más directos de tanto dinero invertido en publicitar las apuestas es que resulta raro hallar un docente que no haya enfrentado el problema de sus alumnos jugando en el aula. Según una consulta de Ibope a 10.000 personas, casi el 10% de los encuestados afirmó que “alguna vez” ingresó al mundo de las apuestas online. Y el 12,5% de los jóvenes de entre 15 y 24 años apostaron online alguna vez.
Por supuesto, los menores no tienen permitido apostar en los sitios online legales, aquellos cuya URL termina en bet.ar. Aquí aparecen los ilegales, mucho más laxos a la hora de controlar la edad de sus clientes. El 80% de los jugadores criollos está registrado en operadores ilegales. Unos 11 millones de personas.
Algunas medidas se han tomado para limitar los daños. La Ciudad, por ejemplo, que no dará más licencias de explotación de juego online aparte de las 11 que ya otorgó (en Provincia son siete), habilitó la línea 108 para casos de ludopatía infantil, activó un grupo de especialistas en el Hospital Álvarez para jóvenes y en las redes wi-fi de las escuelas públicas porteñas se bloquearon los sitios .bet.
Además, envió cartas documento a varios participantes de Gran Hermano, como la famosa Juliana Furia Scaglione, a la actriz Florencia Peña y a las mediáticas Florencia Vigna y Morena Rial, entre otros influencers, por promover y publicitar en sus redes sociales a plataformas de apuestas ilegales.
En Santa Fe, en tanto, la provincia sumó 112 nuevos sitios a los 273 que ya había denunciado y solicitó su bloqueo y que se embarguen sus cuentas bancarias por permitir el acceso a menores.
Y en la Provincia de Buenos Aires, este fin de semana, la Justicia de San Isidro ordenó el bloqueo de 110 sitios de juegos de azar ilegales.
En parte, estas iniciativas están bendecidas o impulsadas por las empresas legales, que no quieren que las ilegales les coman una porción de la torta.
La Cámara Argentina de Salas de Casinos, Bingos y Anexos (Cascba) presentó ante la fiscalía de Delitos y Contravenciones Informáticas una denuncia contra “254 sitios que operan ilegalmente, a los que puede ingresarse sin ningún tipo de control de la edad del apostador”.
Se trata de empresas muy poderosas, que en general reúnen en una sociedad a compañías extranjeras con expertise digital con una pata local proveniente del mundo analógico.
Hay mucha plata en juego. Según el informe Global Online Gambling Markets, el mercado mundial de juegos de azar online superaba, en 2020, los 65.000 millones de dólares.
Como suele suceder con estos asuntos, resulta interesante ver cómo han enfrentado la cuestión otros países adelantados respecto a nosotros.