Catamarca es una de las provincias con porcentaje de vacunación contra el Covid-19 más alto. Sin embargo, la baja abrupta de casos en los últimos dos meses ha provocado que la concurrencia a los nodos baje también considerablemente. Es cierto que el virus circula muchísimo menos, pero la experiencia en estos dos años de pandemia indica que así como los contagios se reducen luego de un pico de casos, que en la Argentina y también en Catamarca fue en el pasado mes de enero, pueden volver a subir por diversos factores, por ejemplo la aparición de una nueva cepa, con mutaciones respecto de la cepa original.
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No es que no pasa nada
La subsecretaria de Salud del municipio capitalino, Ana Fernanda Lagoria, acaba de alertar respecto del bajo porcentaje de niños y adolescentes que no han completado el esquema básico de dos dosis: según la profesional, la mitad de los chicos de entre 3 y 18 años no ha recibido una segunda vacuna, lo que contrasta con el resto de la población adulta, que supera el 90 por ciento.
Por la edad del grupo al que se hace referencia, la responsabilidad de esa inasistencia a colocarse la segunda dosis es claramente de los padres o mayores a cargo. Las vacunas han resultado altamente eficaces, en especial para prevenir enfermedades graves y fallecimientos. Respetar los cronogramas de vacunación en un contexto en el que lógicamente se han relajado las otras medidas de prevención, como el uso del barbijo o el distanciamiento social, resulta sumamente importante para evitar una nueva ola de contagios.
Una iniciativa que puede resultar eficaz es trabajar la concientización respecto de la necesidad de vacunarse en las escuelas, considerando que la población que no está concurriendo a los nodos con la masividad necesaria es la que concurre a las escuelas, desde el nivel inicial hasta el fin de la secundaria. Y hasta podrían implementarse jornadas de vacunación dentro de los mismos establecimientos educativos.
No es conveniente minimizar el impacto del coronavirus en los más chicos. La misma funcionaria lo explica: “Los chicos han sido dentro de la enfermedad covid el vector de transmisión más rápido. Nos hemos relajado, por suerte no hemos tenido mayor mortalidad en la población infantil, pero no es que no pasa nada. Estamos viendo en consultorios, centros de salud y el Hospital de Niños varios niños con secuelas del Covid-19. No tenemos que descuidar su salud”.
Tampoco parece muy recomendable dejar de usar el barbijo en lugares cerrados y de mucha concentración de personas, sobre todo para las personas que integran las poblaciones de riesgo. El uso del tapabocas también previene de otras enfermedades potencialmente peligrosas para este grupo, como la gripe estacional o la Gripe A, que parece haber regresado con fuerza luego de la pandemia de 2009-2010.
La falsa sensación de fin de pandemia puede conducir a conductas equivocadas. Desatender la vacunación de los más chicos es una de ellas. Debería considerarse seriamente la advertencia de la doctora Lagoria: no es que no pasa nada.