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Editorial

Ni siquiera derraman los sectores que crecen

2 de octubre de 2026 - 01:01

La mayor parte de los sectores de la economía argentina no está creciendo, lo que anticipa una recesión difícil de evitar en el corto plazo. Y, lo que es más inquietante, los pocos sectores que sí crecen tampoco logran, salvo contadas excepciones como el agro, incrementar el empleo. Ni siquiera derraman los que crecen.

Así lo revela el informe del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. El trabajo señala que, desde noviembre de 2023, la economía argentina perdió 329.667 puestos asalariados registrados. Pero lo más revelador es que una parte de ellas se registra en sectores que, según los indicadores, crecen.

El caso de la explotación de minas y canteras es ilustrativo. La actividad del sector se expandió un 16% durante el actual gobierno y, sin embargo, en el último año perdió 5.200 empleos registrados, al pasar de 92.000 a 86.800 trabajadores. Algo similar ocurre con la intermediación financiera, que también creció un 16% pero redujo su dotación en un 3,7%. Son ramas que crecen con menos gente, o con la misma, lo que equivale a decir que el crecimiento se concentra en el capital y no se distribuye en el salario.

Los pocos sectores que crecen en la Argentina tampoco logran, salvo contadas excepciones como el agro, incrementar el empleo. Ni siquiera derraman los que crecen. Los pocos sectores que crecen en la Argentina tampoco logran, salvo contadas excepciones como el agro, incrementar el empleo. Ni siquiera derraman los que crecen.

Si esto sucede en los sectores favorecidos, el panorama es considerablemente peor en las ramas que no crecen o que directamente se contraen, que son, no casualmente, las vinculadas al mercado interno. La industria manufacturera perdió más de 80.000 puestos registrados desde noviembre de 2023. El comercio sufrió una contracción de la actividad del 4%. La construcción, tradicional motor de absorción de mano de obra, perdió 120.000 empleos desde que Milei es presidente. Se trata de los sectores de mayor intensidad laboral de la economía, aquellos que dan trabajo a quienes no cuentan con calificaciones específicas y que, además, tienen un efecto multiplicador sobre el resto de la economía.

Catamarca combina una administración pública dominante, un comercio que vive del poder de compra local y una construcción que ha sido históricamente refugio de miles de familias, todos sectores a la baja, al igual que la industria. La excepción es la minería, cuyo crecimiento es real pero con un impacto sobre el empleo muy limitado.

De lo analizado se desprende una conclusión doble. En primer lugar, para que el empleo vuelva a crecer es indispensable que crezcan los ingresos y, con ellos, el consumo, que es el que pone en marcha a la industria, el comercio y la construcción. En segundo lugar, en los sectores más dinámicos, como la minería y los hidrocarburos, no puede esperarse que el derrame ocurra por inercia. Debe ser el resultado de políticas deliberadas que potencien la contratación de mano de obra local y la integración de proveedores locales, de modo que la riqueza que se extrae del territorio se traduzca en actividad y empleo en las comunidades que lo habitan.

El crecimiento, en definitiva, no puede medirse únicamente por la evolución de los indicadores sectoriales. Un modelo que expande el producto sin multiplicar el trabajo es, en el mejor de los casos, un crecimiento incompleto; en el peor, una promesa que se desvanece en cuanto se la confronta con la vida cotidiana de los argentinos.

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