jueves 11 de agosto de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Cara y Cruz

Ni la fuerza del Beato

La feligresía de La Tercena, en Fray Mamerto Esquiú, podría calendarizar sus emotivas manifestaciones...

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
25 de julio de 2022 - 00:25

La feligresía de La Tercena, en Fray Mamerto Esquiú, podría calendarizar sus emotivas manifestaciones de apoyo a la iglesia del Señor de los Milagros y renovarlas con mayor frecuencia porque, al paso que va el asunto, nada indica que la obra de restauración y puesta en valor de ese monumento histórico se constituya en una prioridad para las autoridades nacionales. Menos aún en este momento de crisis e incertidumbre que vive el país.

El viernes pasado, un nutrido grupo de fieles y vecinos de esa localidad protagonizaron un “abrazo simbólico” a la iglesia con el fin de reclamar su pronta restauración. Lo hicieron luego de la celebración de una misa, tal como estaba previsto en una convocatoria que se difundió días antes.

Las advertencias por su precario estado vienen desde hace años. Hay daños notorios en su estructura, como filtraciones en los techos, desprendimiento de revoques y grietas en las muros. Si bien no depende directamente del Gobierno local, luego de los reclamos que se hicieron públicos, el año pasado autoridades de Obras Publicas de la Provincia y de la Municipalidad de Fray Mamerto Esquiú realizaron un relevamiento, pero hasta el momento no se hizo nada. Con lógica razón, los vecinos temen que el templo se desplome y quede reducido a escombros. De hecho, eso ya ha ocurrido con otras reliquias del departamento.

Se trata de una capilla con mucha historia. Fue construida en 1793 y allí se encuentra la imagen del Señor de los Milagros, traída desde Perú a lomo de mula. Algunos historiadores aseguran que bajo es techo contrajeron matrimonio Santiago Esquiú y María de las Nieves Medina, padres de Mamerto. Además, en su interior se halla la pila donde fue bautizado Esquiú, la cual debió ser resguardada en otro lugar por razones de seguridad. En 1859 la iglesia fue declarada Monumento Histórico Nacional, lo cual exige que su preservación sea responsabilidad del Gobierno nacional.

A raíz de estos pedidos de la comunidad, días atrás la diputada oficialista Verónica Mercado presentó un proyecto de resolución por el cual solicita a la Comisión de Monumentos Históricos Nacionales que realice los trabajo necesarios para al mantenimiento y preservación del Santuario del Señor de los Milagros, en La Tercena.

Hay motivos de sobra para acelerar las obras. Por caso, uno de los principales atractivos turísticos de Catamarca, tanto en el valle central como en el interior, es su extenso circuito religioso. Y en esta exitosa temporada invernal fue descomunal la cantidad de visitantes que se volcaron al recorrido de las iglesias catamarqueñas, además de La Gruta de la Virgen del Valle y los museos.

Más aún: la proclamación de Esquiú como Beato no solo representa una reivindicación institucional e histórica de la figura del fraile catamarqueño por parte del Vaticano, sino que tiene la virtud adicional de enriquecer la ruta del circuito religioso en el plano turístico.

De manera tal que no hay excusas para dilatar más tiempo los trabajos para recuperar esa hermosa capilla de La Tercena. Bien podría el intendente oficialista de FME, Guillermo Ferreyra, coordinar con el Gobierno provincial algún operativo de rescate del monumento histórico en conjunto con el Gobierno nacional. Una suerte de obra a cuenta de futuras transferencias para tal fin. Es decir, adelantar los trabajos con el fin de una preservación urgente y necesaria.

Está claro que el Gobierno nacional no tiene ningún apuro en recuperar esta iglesia, y la prueba está es que aún no hay financiamiento aprobado a tal efecto. Tampoco habría que esperarlo en medio de esta tragedia económica que atraviesa la Argentina.

Muy distintas son, por cierto, las prioridades de Catamarca ahora que el turismo ha puesto un mojón en las alternativas de crecimiento económico, como nunca antes había ocurrido. En consecuencia, no debería ser una traba la burocracia administrativa nacional para llegar a un acuerdo entre jurisdicciones y avanzar en las tareas de restauración.

Porque si se trata de esperar que funcione el sistema establecido de que a los monumentos nacionales solo los puede mantener el Gobierno federal, aún cuando estén al borde del colapso, es posible que se llegue demasiado tarde.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar