Frente a los jueces, el acusado negó los hechos que se le reprochan. También aseguró que no conoce a la víctima. El hombre debe responder por “abuso sexual con acceso carnal”; la víctima tenía 12 años al momento del ultraje. Sucedió en Santa Rosa en marzo del año pasado y desde entonces el imputado se encuentra privado de la libertad en el Servicio Penitenciario Provincial, en Capayán.
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Negó la acusación en su contra y aseguró no conocer a la víctima
Fue imputado por “abuso sexual con acceso carnal”. La madre de la víctima ratificó sus dichos.
El debate, que se inició ayer, se desarrolla en la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación. Por tratarse de un delito contra la integridad sexual se lleva a cabo a puertas cerradas. El Tribunal está integrado por los jueces Luis Guillamondegui, Silvio Martoccia y Miguel Lozano Gilyam. El Ministerio Público Fiscal es representado por el fiscal Augusto Barros, quien está acompañado por la asesora de Menores Carolina Acuña Barrionuevo. La defensa es representada por el abogado del foro local Humberto Galíndez.
Según la investigación, el ataque sexual habría ocurrido a finales de marzo de 2023 en una localidad de Santa Rosa. La víctima tenía 12 años. Desde entonces, el acusado se encuentra privado de la libertad en el Servicio Penitenciario Provincial, en Capayán.
Sobre el hecho se indicó que la víctima salía de una institución deportiva, luego de terminar un entrenamiento. En inmediaciones de ese lugar, en un descampado, el acusado habría sorprendido a la víctima y luego la ultrajó. La investigación estuvo a cargo de la Fiscalía de Instrucción de Tercera Nominación. Se lo imputó por “abuso sexual con acceso carnal”.
Fuentes consultadas por El Ancasti indicaron que el acusado contó su versión. Negó la acusación y aseguró que no conoce a la víctima y que jamás vio a esa persona en el pueblo. No obstante, ambos viven cerca, a pocas cuadras. En la ocasión, también se tomó testimonio a la madre, al padre y a la abuela de la víctima. Los testigos ratificaron sus dichos y contaron que se enteraron de lo ocurrido a la semana, cuando la víctima pudo contar. Según dijeron, una persona encapuchada la atacó desde atrás.
Luego, se pasó a un cuarto intermedio. La audiencia se reanuda hoy con una nueva ronda de testigos.
Escucha activa
Las niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual no solo deben romper el silencio impuesto por su agresor, sino también encontrar un adulto que crea en sus palabras (o sepa identificar las señales de alerta) y los proteja. Cuando se sospecha o se sabe que un chico o chica ha sido víctima de abuso sexual se produce “una movilización emocional y una conmoción en el entorno familiar de la víctima”, especialmente en aquellos adultos cuidadores receptores de esta sospecha o develamiento. Esto puede incluir rabia, desesperación, angustia, incredulidad o negación. “Es por eso que tener en claro qué hacer y qué no, puede ayudar a ser más asertivos en la respuesta y, al mismo tiempo, a canalizar la angustia haciendo algo al respecto”, advierten especialistas en esta temática. El hecho de que la mayoría de los abusos sean perpetrados por alguien cercano al chico o chica, familiar o de su confianza, hace más difícil la intervención.