domingo 16 de junio de 2024
Cara y Cruz

Mundo insólito

El ministro del Interior Guillermo Francos consideró “insólito que después de cinco meses el Congreso no le haya dado una ley al presidente Milei”.

“No tiene ningún parangón con el resto de los presidentes. Nadie pide un cheque en blanco, pero todos han tenido leyes para que tuvieran facultades”, analizó preocupado por el derrotero de la Ley Bases, que pasó otra semana sin obtener dictamen en la Cámara de Senadores.

No es que Francos mienta, pero sus manifestaciones son inexactas.

Desde la asunción de Javier Milei, el país está inmerso en un proceso donde lo insólito se ha convertido en regla.

La cantidad de conductas y acontecimientos estrafalarios despojó de fuerza descriptiva al adjetivo. Lo insólito sería la aparición de algún vestigio de normalidad.

La misa pagana que celebró en el Luna Park la presentación del último libro del Presidente sucedió al incidente diplomático con España debido a los agravios vertidos por Milei contra la esposa del presidente español Pedro Sánchez.

En otras épocas, el episodio podría haber sido perfectamente caracterizado como insólito, pero en la era Milei se inscribe dentro de la cotidianeidad más ordinaria.

El éxito del libertario parece radicar precisamente en lo insólito de sus procederes. Y a nivel mundial, su celebridad obedece a lo insólito de que un personaje de sus características ocupe la conducción de un Estado al que tipifica como “organización criminal”.

Esta fama ecuménica, que le fascina, lo ha convertido en un valioso insumo político de las derechas más extremas.

El reinicio de las peleas con Sánchez ocurrió por su participación en un acto político del partido español Vox en el marco de las elecciones para el Parlamento Europeo que se celebrarán entre el 6 y el 9 de junio.

Los partidos de ultraderecha del viejo continente esperan aumentar su gravitación en ese espacio institucional a expensas de la derecha moderada, en un contexto general de avance de las ofertas políticas más radicalizadas.

Tiene razón Milei cuando dice que juega en otra liga: es el exponente con mayor predicamento de un movimiento mundial hacia los extremos sobre cuyo alcance e inserción podrían arrojar indicios importantes las elecciones europeas.

La visita del libertario argentino fue funcional a Vox, que salió tercero con el 12% de los votos en la última elección española, pero también a Sánchez, que fue derrotado en esos comicios por el Partido Popular.

No solo en la Argentina cunde lo insólito.

El dilatado trámite de la Ley Bases que objeta Francos forma parte justamente del reacomodamiento del sistema a la insólita irrupción de Milei y su empoderamiento por fuera de los cauces institucionales.

Más allá de las especulaciones de los legisladores y sus respectivas facciones, es difícil negar que los dislates y extravagancias del Presidente contribuyen muy poco a estabilizar la escena.

En este marco, también podría considerarse insólito que el mandatario sea más eficaz en emplear su influencia para tratar de beneficiar a los referentes extranjeros con los que siente afinidad que en intentar recuperar la confianza que la Argentina ha perdido hace años en los foros internacionales.

El protagonismo rutilante del Presidente en las grandes ligas y el desenfreno de su vocación de rock-star se despliega mientras en la liga local la recesión empieza a convertirse en depresión y la sociedad se degrada.

Raro que esa desconexión no califique en el ecosistema libertario como insólita.

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