Silvana Elena “Moira” Ibáñez esquivó a la Justicia durante casi 12 años. Fue la autora intelectual del brutal homicidio del docente Pablo Ramón Marín, ocurrido en septiembre de 1996. El entonces fiscal de Instrucción Juan Pablo Morales había retomado la investigación y tras dar con el paradero de “Moira” Ibáñez, ordenó la detención y traslado. Faltaban poco más de dos meses para que la causa prescribiera. Ibáñez fue imputada por “homicidio triplemente calificado”.
Esta causa tuvo a tres involucrados más, una mujer –que al día de hoy continúa prófuga- y dos muchachos –novios de “Moira” y su amiga prófuga-.
La investigación realizada tras el sangriento episodio, por el que fueron condenados los dos hombres -ambos con la condena cumplida-, permitió determinar que Ibáñez tramitó incluso el carné de conductor en la Municipalidad de Huillapima, documentación que le permitiría eludir los controles de ruta necesarios en su huida de la provincia.
Finalmente, el 7 de septiembre de 1996, “Moira” llevó a Marín a un descampado ubicado en inmediaciones del ex hotel Sussex, a la vera de ruta nacional Nº 38, donde con la ayuda de sus cómplices dio muerte a Marín, asestándole un golpe en la cabeza con el eje de una mancuerna.
Tras deshacerse del cadáver, al que abandonaron en una finca de Valle Viejo, las dos mujeres dejaron a sus novios en esa zona y les prometieron volver con el automóvil luego de cargar nafta. Sin embargo, ambos jóvenes fueron engañados y, tras permanecer algunos días fuera de la provincia, se entregaron a la Justicia.
En mayo de 2010 en la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación, los jueces Rodolfo Bustamante, Jorge Álvarez Morales y Luis Guillamondegui declararon culpable a Ibáñez por el delito de “homicidio calificado por criminis causa” y se la condenó a prisión perpetua. n