viernes 24 de junio de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Cara y Cruz

Miseria política

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
22 de junio de 2022 - 01:10

En la causa penal que se sigue por el despojo que en abril de 2018 se perpetró contra una mujer a la que le quitaron una casa del Instituto Provincial de la Vivienda que habitaba en Valle Chico, se acreditó que la maniobra fue pergeñada por el clan López Rodríguez, cuyo más caracterizado miembro, Dante, comandaba el organismo en esa época y disfruta ahora dieta y canonjías como diputado nacional reelecto.

Los tres policías que impidieron a la mujer y a su hijo ingresar a su propio hogar la noche del 4 de abril de ese año, testificaron que actuaron por instrucciones de Patricia López Rodríguez, hermana de Dante, quien estaba a cargo del personal policial que prestaba servicios adicionales en el IPV.

La funcionaria los mandó a custodiar una casa con el pretexto de que estaba a punto de ser usurpada, les dijo que no dejaran entrar a nadie y les aseguró que ella se encargaría de poner en conocimiento de la situación a la Policía y la Unidad Judicial, cosa que nunca hizo.

Rita Toloza, la mujer damnificada, concurrió al día siguiente al IPV solo para enterarse que se le había iniciado un proceso de desadjudicación en base a delaciones que, como se corroboró luego, fueron inducidas para conformar un expediente amañado y robarle. La acusaban de no habitar la casa que le había entregado el organismo. Aportó las pruebas correspondientes para desmentir tal falacia, sumadas a la de sus pertenencias, que estaban adentro de la casa y de las que le permitieron recuperar una parte solo porque se presentó con una escribana.

Dante López Rodríguez y su hermano Armando, diputado provincial, fueron informados personalmente sobre el atropello, de buena fe, para que lo revirtieran. Luego de soportar insistencias una semana, cortaron toda comunicación y no dieron más explicaciones.

Sin más alternativas, Toloza inició una causa penal que recién se activó ahora, ante el planteo de un pronto despacho. Así trata a los débiles el Poder Judicial que imputó e indagó en tres días a un empresario que había sido acusado de usurpación por el financista Edgar Bacchiani.

Rita Toloza es una mujer sola y trabajadora, que al momento de ser despojada de su humilde casa estaba a cargo de un hijo adolescente, sometida a violencia institucional.

¿Por qué nadie la considera una víctima? Hay una sola respuesta verosímil: porque su victimario, el diputado nacional Dante López Rodríguez, es dilecto protegido del poder, al igual que sus hermanos y familiares.

Como todo alcahuete, López Rodríguez no se priva de envanecerse de los abusos que puede permitirse.

En octubre de 2018, exhibió a Rita Toloza como prueba de la eficiencia del IPV para evitar que el fin de las viviendas sociales sea desvirtuado por adjudicatarios inescrupulosos como “esta persona que trabaja en Multimedios Ancasti, que se le quitó la vivienda por no estar viviendo”. Rita Toloza trabajaba en Multimedios Ancasti y en otros lugares, ganándose el sustento honestamente, cosa que está fuera del alcance de la comprensión de López Rodríguez y los de su especie.

La mentira ya era evidente entonces, pero empieza a ser corroborada en sede judicial.

No ha de ser problema para él, pues le quedan aún tres años de poltrona en la Cámara baja de la Nación y seguramente tiene el futuro garantizado por el amparo que le dispensa, pese a todo, la senadora nacional Lucía Corpacci. Sin embargo, tales golpes de suerte no mermarán un ápice la magnitud de su canallada: abusó de su poder con una mujer indefensa, le negó cobardemente cualquier tipo de explicación y se ensañó con ella al punto de pretender colgarla como carancho en alambrado para aleccionar a quienes osaran meterse con él.

No obstante, lo premiaron con una silla en la Cámara de Diputados de la Nación desde la que avergüenza a la Provincia con una mediocridad sin fisuras.

Hay que terminar con las abstracciones. A Rita Toloza no la despojó el impersonal IPV, sino Dante López Rodríguez y su clan.

Miseria política destilada.n

Seguí leyendo

Te Puede Interesar