La festividad de San Cayetano volvió a teñir de fe y esperanza las calles de la Argentina, congregando a miles de personas en los principales templos del país. La celebración, que tiene su máximo exponente en el santuario del barrio porteño de Liniers, se extendió a lo largo y ancho del territorio nacional, con misas, procesiones y largas filas de fieles que buscaban acercarse al santo del pan y el trabajo.
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Miles de fieles celebraron a San Cayetano en todo el país
Los fieles colmaron el santuario de Liniers y las parroquias del interior del país en una nueva festividad religiosa.
Desde la madrugada, el tradicional templo de calle Cuzco 150 se convirtió en el corazón de la peregrinación. Miles de devotos hicieron largas colas para ingresar, acercar estampas y espigas de trigo, y participar de las misas que se celebraron cada hora. La afluencia masiva se mantuvo durante toda la jornada, reflejando la profunda conexión de los argentinos con esta figura religiosa en un contexto de dificultades económicas.
El momento central de la jornada en la Ciudad de Buenos Aires fue la misa encabezada por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva. En su homilía, el religioso pronunció un sentido discurso que resonó en los fieles presentes.
En un mensaje que fue interpretado como una crítica a la dirigencia política y a las políticas económicas actuales, García Cuerva aseguró que el pueblo está "cansado de promesas incumplidas y dirigentes que hablan de los pobres, pero no están cerca de sus necesidades y se dan la buena vida".
El arzobispo describió la realidad social con imágenes contundentes, enumerando los aumentos en el boleto de transporte, las tarifas, los alquileres y los alimentos y mencionó la dura escena de "hermanos que revuelven la basura para comer". Sostuvo que "el sueldo no alcanza" y que el bienestar económico "nunca va a llegar al ciudadano común", al tiempo que citó al Papa León XIV para advertir que "la libertad económica no puede ser absoluta y siempre debe medirse en función del bien común". "La responsabilidad y la solución concreta a los problemas económicos y sociales la tiene una clase dirigente que a veces parece mirar para otro lado", afirmó García Cuerva, quien pidió no ser indiferentes al sufrimiento y "no maquillar" la realidad.
En Córdoba
La devoción por San Cayetano no es exclusiva de la Capital Federal. En la ciudad de Córdoba, cientos de fieles se congregaron desde temprano en la parroquia de barrio Altamira, donde la jornada comenzó a las 6.15 con la apertura del templo.
El párroco Mario Mangiaterra destacó el movimiento tanto dentro como fuera de la iglesia, señalando que "desde temprano está la gente llegando". La celebración central estuvo presidida por el cardenal Ángel Rossi, quien encabezó la misa principal después de una procesión que recorrió las calles del barrio.
Los pedidos, al igual que en Buenos Aires, se centraron en la necesidad de trabajo, la estabilidad familiar y la ayuda para sobrellevar una situación económica que muchos describen como crítica. La jornada en la provincia de Córdoba se extendió hasta las 20 horas, con una última misa para cerrar la festividad.