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Editorial

Mérito de todos

Luego de dos años en los que el mundo atravesó los peores momentos de la pandemia...

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24 de julio de 2022 - 00:20

Luego de dos años en los que el mundo atravesó los peores momentos de la pandemia, volvió la presencialidad en la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho. Y lo hizo poniendo en evidencia un enorme salto de calidad. Confirmando, además, la tendencia progresiva que viene exhibiendo desde hace un par de décadas.

La Fiesta que está a punto de expirar se ha convertido, sin dudas, en el evento cultural más importante de la Argentina en la temporada invernal. El proceso de crecimiento en su más de medio siglo de vida es notable. El sueño, nacido en la década del sesenta, de que Catamarca albergara un festival folclórico y una exposición de sus mejores productos culturales no solo se concretó, sino que seguramente superó ampliamente las expectativas que tuvieron sus mentores entonces.

La Fiesta del Poncho, que durante muchos años se celebró en la tradicional, y ya desaparecida, Manzana del Turismo, pasó luego por otros escenarios, como el Polideportivo Provincial “Fray Mamerto Esquiú” y hasta lo que es actualmente el CAPE, para instalarse definitivamente en el actual Predio Ferial en 2007.

El nuevo espacio le ofrece un marco de infraestructura adecuada para la envergadura del evento. Desde entonces, no ha parado de crecer. Y se ha convertido, como se dijo, en un acontecimiento turístico, pero también cultural de alcance nacional e internacional.

Las polémicas que se instalan cada año respecto de la cartelera artística o de otras aristas vinculadas a la organización reflejan, además de algunos errores que resultan lógicos y esperables en eventos de tanta masividad y complejidad organizativa, la importancia que los catamarqueños y cada vez más visitantes de otras provincias le otorgan a la Fiesta.

Ese crecimiento paulatino pero constante ha logrado renovado vigor este año. Luego del parate pandémico, la actual edición recibió a un aluvión de visitantes y la organización estuvo a la altura de las circunstancias. El mérito es mayor porque se lleva a cabo en un contexto de crecientes dificultades económicas.

En el balance general se podrán señalar probablemente algunas falencias, pero el saldo es ampliamente positivo. Como nunca antes, todas –o casi todas-, las expresiones que forman parte del acervo cultural y artístico de esta parte del país estuvieron representadas. La Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, que hunde sus raíces en las tradiciones folclóricas autóctonas, se ha abierto a otros exponentes de la cultura urbana, en un proceso de enriquecimiento que debe celebrarse.

La Fiesta del Poncho es una creación colectiva en la que participan los gobiernos provinciales y locales de todas las fuerzas políticas, pero fundamentalmente la comunidad en general, representada por sus artistas, sus artesanos, los representantes de la vida social e institucional de Catamarca. Por eso es justo decir que el mérito del éxito no es de nadie en particular, sino de todos.

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