Las fake news (o noticias falsas deliberadamente difundidas, generalmente a través de redes sociales o servicios de mensajería, pero también mediante otras vías) tienen gravitación decisiva en la política, lo cual patentiza los riesgos que implican para la democracia, pues pueden direccionar el sentido del sufragio a partir de información inexistente o distorsionada ex profeso. Es decir, de manipulación del electorado de manera fraudulenta.
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Mentiras que amenazan a la democracia
Estudios muy pormenorizados aseguran que las fake news fueron factor clave para determinar los resultados del Brexit (2020), de la elección de Donald Trump (2016) y de Jair Bolsonaro (2018). También en la elección de Mauricio Macri en 2015, a través de la actividad de Cambridge Analytica, una empresa de comunicación política que enfrenta investigaciones criminales en varios países.
Para analizar la envergadura de este fenómeno nocivo para la democracia debe entenderse que no se trata de publicaciones erróneas lanzadas por usuarios individuales de las redes sociales, sino campañas perfectamente orquestadas con participación de grandes estructuras políticas que se benefician, directa o indirectamente, con las fake news.
Si ya la elección de Bolsonaro hace cuatro años había sido presuntamente favorecida por este método basado en engaños, la actual campaña en Brasil, donde la presidencia se dirimirá en balotaje dentro de poco más de una semana, está atravesada por denuncias vinculadas con esta ignominiosa estrategia. Esto es así a tal punto que el propio Tribunal Superior Electoral (TSE) de ese país resolvió intervenir directamente, ejerciendo un poder de policía de acción rápida para frenar la ola de noticias falsas. El principal investigado es uno de los hijos del actual presidente, Carlos Bolsonaro, concejal de Río de Janeiro.
El escándalo fue de tal magnitud que el TSE decidió incluir el derecho a réplica del expresidente Inácio Lula Da Silva dentro de la publicidad obligatoria televisiva de Bolsonaro. El tribunal también investiga la multiplicación de perfiles falsos que se encargan de diseminar fake news contra el Partido de los Trabajadores (PT) en redes sociales.
Entre las mentiras difundidas se menciona un supuesto plan –inexistente- de Lula para cerrar los templos evangélicos en caso de ganar los comicios, las prácticas de ritos satánicos por parte del candidato opositor, un falso atentado contra el candidato al gobernador bolsonarista de San Pablo, Tarscísio de Freitas, o un presunto apoyo del PT a grupos criminales.
El caso de Brasil es paradigmático, pero el uso de las fakes news en la política de casi todos los países, encontrando campo fértil en la ingenuidad de los usuarios de redes, que las replican como si fuesen ciertas, es una amenaza a la democracia. Deben implementarse regulaciones eficaces que las impidan o las desenmascaren con rapidez y al mismo tiempo promover entre los ciudadanos capacidad de análisis crítico de la información que circula, incluida la que se publica en medios de comunicación, para poder discriminar las que se basan en la realidad de las que son burdas mentiras concebidas con fines políticos mezquinos.