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Cara y Cruz

Masa crítica norteña

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14 de marzo de 2022 - 01:05

La participación del Norte Grande en la expedición argentina a los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita es un hecho que carece de precedentes. Son cinco, la mitad de los que dieron impulso al bloque regional: Raúl Jalil (Catamarca), Ricardo Quintela (La Rioja), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Jorge Capitanich (Chaco) y el radical Gerardo Morales (Jujuy), que se sumó el fin de semana, luego de la aprobación del acuerdo con el FMI en la Cámara de Diputados.

Si bien el presidente Alberto Fernández se bajó del viaje a último momento, con el pretexto de la guerra en Ucrania, la importancia que la Casa Rosada le asigna es clara. Además del canciller Santiago Cafiero, integran la comitiva nacional los ministros de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, y Turismo y Deportes, Matías Lammens. También, las secretarias de Relaciones Económicas Internacionales, Cecilia Todesca Bocco; de Promoción Turística, Yanina Martínez; la jefa de Gabinete de la Cancillería, Luciana Tito; y el secretario General del Consejo Federal de Inversiones, Ignacio Lamothe.

Esta representación política e institucional se completa con una nutrida delegación de empresas argentinas con expectativas de vincularse a los mercados de Medio Oriente, cuya demanda de importaciones anual se calcula en alrededor de 430.000 millones de dólares, de los cuales los alimentos constituyen cerca del 20% del total.

Que la Nación haya seleccionado a las provincias del Norte para la movida es indicio de al menos el germen de un cambio en el esquema económico y productivo histórico del país, centrado en la Pampa Húmeda y el Litoral. Un germen, es necesario enfatizar: que se afiance el eje requiere todavía de mucho esfuerzo en pos de la integración regional y rodaje.

La importancia del Norte Grande que constituyeron los gobernadores se viene evaluando hasta ahora casi exclusivamente desde el punto de vista electoral.

La acción coordinada de los gobiernos provinciales, por un lado, equilibra las cargas demográficas con la región metropolitana, cuyos desmesurados padrones gravitan de modo determinante en el proceso de toma de decisiones nacional para la distribución de recursos. Reunir los instrumentos institucionales de una decena de distritos tras de objetivos comunes configura un escenario más parejo en esa puja.

Por otra parte, los mandatarios peronistas se ofrecían como base para fortalecer al presidente Alberto Fernández en el litigio interno con su vicepresidenta, Cristina Kirchner, cuyo electorado se concentra mayormente en el Conurbano bonaerense. Esta disputa, de la que abundaron escaramuzas a lo largo de todo el mandato de Fernández, estalló con intensidad inusitada en al tratamiento del acuerdo con el FMI. Los gobernadores –Morales incluido- se enfilaron con la Casa Rosada contra la insurrección de La Cámpora acaudillada por Máximo Kirchner.

La misión a Medio Oriente incorpora los factores comercial y económico a la ecuación, detalle nada menor: los lazos establecidos sobre estos dos elementos suelen ser mucho menos volátiles que los que fincan solo en intereses políticos coyunturales. Lo demuestra, justamente e independientemente del peso que tienen las ventajas comparativas, la solidez de las organizaciones civiles que agrupan los sectores productivos de la Pampa Húmeda.

Por supuesto, depende de la lucidez de la dirigencia del Norte Grande que la incipiente integración se consolide por encima de las tensiones y rivalidades ocasionales que puedan perturbar las relaciones entre los dirigentes políticos de las provincias.

En los Emiratos y Arabia Saudita, por lo pronto, se visibiliza una masa crítica norteña con potencial para saltar al comercio exterior de modo colectivo, lo que encastra con el estímulo al Corredor Bioceánico para aceitar el acceso a los puertos del norte chileno, donde el paso catamarqueño San Francisco cobra singular relevancia.

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