En una escena signada por la incertidumbre, Sergio Massa busca refugio en las estructuras tradicionales del peronismo para empoderarse.
En una escena signada por la incertidumbre, Sergio Massa busca refugio en las estructuras tradicionales del peronismo para empoderarse.
Es un síntoma de sus dificultades, en gran medida indicio de una domesticación. El candidato y ministro de Economía busca peronizarse tras el cortocircuito que le generó con gobernadores e intendentes el anuncio inconsulto del bono de 60 mil pesos en dos partes, mayoritariamente rechazado por quienes administran presupuestos públicos. Fue un desafío a su autoridad y su legitimidad como candidato a la Presidencia de Unión por la Patria al que respondió enfilándose, al costo de acentuar su identificación con “la casta” que tantos beneficios le ha reportado al libertario Javier Milei.
El anuncio de la suba del piso para pagar el impuesto a las Ganancias marca esta subordinación. Si Massa lo capitaliza electoralmente, está por verse, pero la CGT y la CTA se ocuparon de rodearlo para dejar bien en claro a quién hay que agradecer el beneficio. Compartieron reunión previa y palco en Plaza de Mayo el triunvirato que comanda a organización, Héctor Daer, Carlos Acuña y Pablo Moyano, Hugo Yazky de la CTA, Sergio Palazzo de los bancarios, Guillermo Moses de Luz y Fuerza, Juan Pablo Brey de los aeronavegantes.
El sindicalismo es casta dentro de la casta, como lo demuestra el hecho de que los mismos personajes sigan ocupando las conducciones desde hace décadas, cualquiera sea el signo político del Gobierno, a pesar del rechazo que provocan en general sus gangsteriles figuras.
Por si la presencia y movilización no era suficiente, la CGT difundió un documento en el que se asigna el mérito de la medida, que Massa se esforzó por exhibir como una señal de lo que sería su eventual gestión presidencial.
En su carácter de Ministro de Economía, podría haber procedido antes. No lo hizo porque el costo fiscal de la disposición es altísimo y le resultaba más urgente darle señales de responsabilidad administrativa al FMI que de generosidad al electorado. También incidió, tal vez con mayor peso, un detalle que no se consideró: el 61% de Ganancias se coparticipa con las provincias.
Massa no habrá tenido la respuesta esperada con el bono de $60.000 en dos partes, pero en este caso los gobernadores no dijeron una palabra sobre el sablazo que significará para sus arcas la reducción del universo de los contribuyentes de Ganancias. Raro, si no fuera porque el fin de semana anterior se prestaron también a darle volumen a un acto de relanzamiento en Tucumán que tuvo sabor a reconciliación después de lo del bono. ¿Habrán conseguido algo a cambio de que les mermen lo que les corresponde por Ganancias? Enigmas de la casta.
En cualquier caso, Massa se sale con la suya y hace demagogia con plata ajena.
En cualquier caso, bienvenido sea para los trabajadores asalariados que dejarán de abonar el impuesto, aunque queden afuera los trabajadores autónomos.
Desde el sector del exprecandidato presidencial Juan Grabois, de todos modos, le recordaron a Massa que todavía no ha tomado ninguna medida en beneficio de la llamada “economía popular”.
"Ayuden a los millones de desamparados que laburan en la informalidad, el monotributo, cooperativas, el campo pobre, ese 50% de nuestro pueblo trabajador y sus familias que subsiste entre la pobreza y la indigencia, cuya existencia y reclamos nadie parece darse por enterado", pidió a la CGT y la CTA la diputada cartonera Natalia Zaracho.
“A nosotros no se nos escucha”, explicó. ¿Será Massa el sordo? Se trata de problemas que tienen los que no pertenecen a alguna casta, público entre el que Milei ha hecho estragos.
El Movimiento de Trabajadores Excluidos de Grabois no participará del acto para respaldar a Massa organizado por otra casta de burócratas, emergente de la pauperización argentina: el Movimiento Evita, que lidera Emilio Pérsico; Barrios de Pie, de Daniel Menéndez; y la Corriente Clasista y Combativa, de Juan Carlos Alderete. n