En tensión con Javier Milei y su hermana Karina, Victoria Villarruel colocó a Catamarca en la vidriera nacional con un periplo que incluyó el tramo final de la Fiesta de Poncho en Capital, Tinogasta y Fiambalá. La vicepresidenta se la pasó elogiando los atractivos turísticos de la provincia y la calidez de su gente, con posteos permanentes de imágenes en sus redes sociales.
Independientemente del aspecto institucional de la visita y de las intenciones que haya tenido el Gobierno, invitarla fue un acierto de marketing potenciado por su coincidencia con la no tan sorda disputa que mantiene con la pareja presidencial a raíz de sus apreciaciones sobre el colonialismo francés. Facundo Arana y todos los influencers que promocionaron a Catamarca como destino no habrán tenido tanto éxito publicitario.
Villarruel demostró una vez más tener un gran sentido de la oportunidad política para diferenciarse de los hermanos Milei, destacándose como componente mesurado y sensato del oficialismo nacional en fuerte contras con los desvaríos e impulsos rabiosos que caracterizan al Presidente.
Se afianza como la racionalidad frente a la veta irracional que con inquietante frecuencia exhibe Milei, con una serenidad que para el líder libertario debe ser exasperante.
Sabe dónde y cuándo pegar, sin inmutarse ante eventuales agravios.
En la primera entrevista que concedió como Vicepresidenta, se recordará, bautizó a Milei como “pobre jamoncito” en medio de ella y Karina, dos mujeres de carácter fuerte. Fue en marzo, cuando desde el entorno presidencial se cuestionó el aumento de las dietas de los senadores nacionales.
En esta oportunidad, le bastó un tuit para tomar distancia del aquelarre que armó la Casa Rosada a partir del cántico racista del Seleccionado contra sus colegas de Francia, que Milei convirtió en cuestión de Estado al despedir en términos humillantes al subsecretario de deportes Julio Garro. Mientras los operadores virtuales libertarios inundaban la red de dislates, ella difundió por su cuenta de X un tuit en el que calificó como “hipócrita” la indignación proveniente de un país colonialista como Francia.
En falsa escuadra por un respaldo a la Selección de mayor altura que el ensañamiento con Garro, Karina Milei estimó conveniente asumir funciones diplomáticas y presentarle al embajador de Francia las disculpas que había sugerido Garro.
Villarruel fijó el tuit en la apertura de su cuenta para que no se pierda y luego, en respuesta a un usuario que la cuestionó por “hacer campaña”, abrió otro frente de diferenciación con los Milei y refregó sal en el episodio Francia.
“Estos comentarios francamente son muy ingratos. Primero, porque presido el Senado que es la Casa de las Provincias y desde que asumí me propuse recorrer el país completo como muestra a cada argentino de que en el Senado lo tenemos presente. Segundo Francia”, contestó.
Villarruel opone así una concepción federal y nacionalista al globalismo de Milei, que solo sale de Buenos Aires para visitar el interior excepcionalmente y en cambio se la pasa viajando al exterior.
En Catamarca dijo que no quería referirse a la controversia con los hermanos porque lo importante era visibilizar las bellezas provinciales y el Poncho, que es trabajo para la gente. Su intención, enfatizó, era robustecer los vínculos con la Provincia
Ya en Fiambalá, en un reportaje que recorrió todo el país, dijo: “Yo siempre quise defender a la Selección Argentina y a los argentinos. Las demás interpretaciones las paso por alto y no me ofendo. Creo que lo más importante es apoyar a cada uno de los argentinos”.
Ayer, antes de irse, valoró las raíces indígenas e hispanas argentinas y la contribución al estrechamiento de “los lazos federales”. n