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Cara y Cruz

Magnificencia con mucho trabajo por detrás

24 de julio de 2023 - 01:15

La Fiesta Nacional e Internacional del Poncho concluyó ayer con el mismo éxito con el que comenzó: con un compendio de ofertas de alta calidad que han mostrado en profundidad la realidad cultural, artística, social y económica, fundamentalmente de la provincia pero también de otros lugares de Argentina y de países de la región, y con un acompañamiento multitudinario de turistas y de los propios catamarqueños, que han asumido definitivamente como propio el evento que corona las vacaciones invernales.

La vigencia de la Fiesta durante casi 60 años es el resultado del esfuerzo colectivo de múltiples protagonistas. Es, además, un acontecimiento que puede merecer críticas puntuales sobre detalles organizativos, pero de ningún modo es objeto de cuestionamientos de fondo respecto de su carácter emblemático como estandarte del quehacer provincial.

No importa el signo político del gobierno: la Fiesta del Poncho es prioridad absoluta en la organización de los eventos anuales. Por eso forma parte de las pocas políticas de estado que pueden mencionarse en el ámbito provincial. Las últimas dos ediciones han corroborado un crecimiento impactante hasta alcanzar un brillo que no tiene parangón en el país. Solía decirse que era la fiesta más importante del invierno en la Argentina. No es una exageración decir, a esta altura, que es la más imponente de las cuatro estaciones.

Para lograr esta magnificencia se requiere de mucho trabajo previo. De los exponentes culturales y económicos, que se preparan todo el año para exhibir sus producciones artesanales, artísticas o el producto de emprendimientos empresariales, industriales y comerciales. Pero también hay una labor organizativa que es el sustento de todo el evento. No es posible hacer una enumeración exhaustiva de todos los aportes, porque todas las áreas del gobierno provincial y de los municipios hacen sus importantes contribuciones sin importar, en este marco festivo, las diferencias políticas. Sin embargo, además de obras públicas, a la que le correspondió el acondicionamiento del predio y su posterior mantenimiento y la labor de la policía provincial, que desplegó sus efectivos para dotar de seguridad a todo el predio, hay dos áreas que sobresalen porque le imprimen su impronta al evento: cultura y turismo.

Aunque el mérito les pertenece a todos los empleados de esas áreas, corresponde mencionar y destacar a los que oficiaron como coordinadores generales de las acciones: Roberto Brunello, ministro de Cultura y Turismo de la provincia; Daiana Carolina Roldán, secretaria de Gestión Cultural; y Evangelina Quarin, secretaria de Gestión Turística.

No es casual que se mencione a estas áreas: el turismo es una política que debe considerarse estratégica desde el punto de vista de la generación de un movimiento económico que favorece tanto al sector público como al privado. Y está fuertemente vinculada a la actividad cultural en Catamarca. La provincia no es solamente un conjunto de paisajes bellos e imponentes: es también lo que hace su gente. Y la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, como vidriera de ese acervo que se ha construido durante siglos y se sigue generando, enlazando lo histórico con lo moderno y contemporáneo, funciona como atracción presente pero también futura para los visitantes. Los turistas vuelven a la provincia que descubrieron en la fiesta, o invitan a otros relatando la experiencia vivida en estos días intensos de julio.

Los errores, las omisiones que pudiesen haber existido no son más que derivaciones casi lógicas de la magnitud del evento. Y sirven siempre como aprendizaje para que las ediciones que vienen tengan aún más brillo y excelencia que la que acaba de finalizar.

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