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Cara y cruz

Ludópatas precoces

17 de agosto de 2024 - 01:15

El desarrollo de la tecnología digital y el imperio de las redes y plataformas virtuales conformó un ecosistema al que el delito y los depredadores se han adaptado con una versatilidad que agrava la vulnerabilidad de sus presas, más lentas para internalizar mecanismos de defensa.

Los ejemplos más difundidos de esta asimetría están relacionados con ataques sexuales y estafas, pero paulatinamente va ganando terreno la preocupación por acechanzas menos obvias que fueron afianzándose a lo largo de años y ahora comienzan a mostrar sus nefastos efectos.

El incentivo a la ludopatía desde la infancia es una de ellas, con proyecciones gravísimas, equivalentes a las dificultades que parece haber para combatirlo debido a las facilidades que ofrece la virtualidad para operar en forma anónima y desde lugares remotos.

El negocio del juego, legal e ilegal, encontró en la masificación de los dispositivos celulares, que se ponen al alcance de los niños a edades cada vez más bajas, terreno propicio para la captura temprana de clientes.

Es un negocio fabuloso, que prospera en el vacío legal: se extiende la vida útil del jugador, al que se le inocula el vicio y comienza a exprimir desde antes de la adolescencia, con todas las consecuencias que ello implica para la formación de la personalidad. Uno no puede ingresar al casino hasta ser mayor de edad, pero accede al celular bastante antes de entrar al secundario. Ante el niño se abre un mundo fascinante pero plagado de peligros que no está en condiciones de gestionar. Ni los mayores pueden y caen en manos de los malandras con una frecuencia alarmante.

Al efecto nocivo que el uso del celular en las aulas puede tener en la educación se suma el de la amenaza del juego patológico.

Una encuesta del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires determinó que el 34% de los estudiantes secundarios habían realizado apuestas online al menos una vez.

En un sondeo más grande de Ibope, casi el 10% de los encuestados afirmó que “alguna vez” ingresó al mundo de las apuestas online, mientras que el 12,5% de los jóvenes de entre 15 y 24 años apostaron online alguna vez.

Las apuestas online fueron autorizadas en Santa Fe en 2020, en CABA y Provincia un año después y en Córdoba y Mendoza en 2023, y las casas de apuestas legales incluso esponsorean actividades deportivas, como pudo advertirse en la Copa América, donde ídolos de los chicos como el Dibu Martínez invitaban a apostar.

Los menores no tienen permitido apostar en los sitios online legales, cuya URL termina en bet.ar, pero proliferan los ilegales, carentes de toda restricción. El 80% de los jugadores argentinos -11 millones de personas- está registrado en operadores ilegales.

La plata es mucha. Según el informe “Global Online Gambling Markets”, el mercado mundial de juegos de azar online superaba en 2020 los 65.000 millones de dólares.

La prensa nacional da cuenta cada tanto de casos dramáticos, como el de un adolescente de 14 años que empezó a jugar on line en los recreos, se timbeó los ahorros de su madre e intentó suicidarse. Las historias cambian de personajes pero son idénticas.

En Catamarca, el Equipo de Pastoral Social envió a la Legislatura propuestas tendientes a impedir el acceso de menores de edad a los sitios de juego, restringir todo tipo de publicidad sobre este negocio y denunciar los sitios ilegales para que sean bloqueados de inmediato.

Hay algunos proyectos en danza y el área de Salud Mental del Ministerio de Salud trabaja sobre el tema, pero todavía no parece haber una conciencia social al respecto tan extendida como la que atañe a las drogas y el alcohol.

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