Los padrinos insisten ante la Corte para recuperar la libertad
La pareja imputada por un presunto ultraje contra su ahijada, presentó un recurso de casación ante la Corte.
La pareja imputada por un presunto abuso sexual en la infancia (ASI) presentó un recurso de casación en la Corte de Justicia. Los acusados actualmente se encuentran privados de la libertad, con prisión preventiva hasta la realización del juicio. Ambos, representados por el abogado del foro local Juan Pablo Morales, se opusieron a la prisión preventiva, apelaron y ante la negativa, insistieron ante el supremo tribunal de Justicia.
La causa se inició a principios de enero de este año, cuando la madre de una niña de poco más de un año radicó la denuncia. La mujer descubrió en un teléfono celular imágenes de abuso sexual en las que aparecía su hija. La investigación quedó a cargo del fiscal de Instrucción de Cuarta Nominación, Ricardo Andrés Córdoba Andreatta. El representante del Ministerio Público imputó al hombre por los presuntos delitos de "abuso sexual gravemente ultrajante calificado por la guarda", "producción de imágenes de abuso sexual infantil calificado por tratarse de una víctima menor de trece años" y "tenencia de material de abuso sexual infantil calificado por tratarse de víctimas menores de trece años". En tanto que la mujer fue acusada por supuesta "producción de imágenes de abuso sexual infantil calificado por tratarse de una víctima menor de trece años". Entre las medidas impartidas, solicitó la privación de la libertad de ambos acusados.
En mayo, el juez de Control de Garantías de Cuarta Nominación, Marcelo Sago dispuso la prisión preventiva para ambos imputados. El hombre quedó alojado en el Servicio Penitenciario Provincial, en Capayán; la mujer fue trasladada a la Unidad de Mujeres Nº 2 –popularmente conocida como Correccional de Mujeres, en la Capital.
Planteos
Disconforme con esta decisión, la defensa apeló la resolución ante la Cámara de Apelaciones y Exhortos en lo Penal. Sin embargo, en agosto último, los jueces Juan Isauro Rosales, Edgardo Rubén Álvarez y Elena Berrondo Isi, luego de analizar pruebas y los argumentos presentados, resolvieron rechazar el recurso. De esta manera, se confirmó la prisión preventiva para la pareja acusada.
Sin embargo, los imputados insisten con recuperar la libertad. El defensor Morales presentó el recurso de casación en la Corte de Justicia. Ahora, la Sala Penal deberá resolver sobre la situación de los padrinos acusados, quienes buscan recuperar su libertad mientras continúa la investigación. De no prosperar este recurso, ambos permanecerán detenidos hasta que se realice el juicio oral en su contra.
Puertas adentro
El abuso sexual en la infancia (ASI) es una de las formas de violencia más extrema que niños, niñas y adolescentes pueden sufrir. No obstante, el dato más importante que advierten los profesionales en esta temática es que en la gran mayoría de los casos se trata de abusos sexuales intrafamiliares: padre, abuelo, hermano, tío o primo son los principales sospechosos.
El victimario realiza un abuso de poder. A través de diversos mecanismos de manipulación y amenaza, quien abusa genera en la víctima un sentimiento de culpa y vergüenza. Es por ese motivo que quienes lo sufren pueden tardar mucho tiempo, incluso años, hasta que pueden poner en palabras lo que les sucedió. Al respecto, especialistas en esta temática advierten que la familia “puede ser un territorio favorable” para maltratar y abusar de chicos y chicas. Niños, niñas y adolescentes suelen ser silenciados por sus propios agresores, mediante distintas estrategias. El agresor sexual se vale del miedo, la culpa y la manipulación. De esta manera, promueve la impunidad en estos actos de violencia. “Se trata de una órbita de violencia, de la familia como prisión”, se remarcó.
A la vez, se destacó que la vulnerabilidad en estos casos reside en el hecho de que chicos y chicas, por su inocencia, condición física o sexual no comprenden la criminalidad de los ultrajes, más aún cuando el agresor es padre o un familiar cercano. “Estos agresores se aprovechan del amor y la confianza. Niños, niñas y adolescentes advierten que algo malo está sucediendo; suelen reprimir los recuerdos y tienden a normalizar o tolerar aquellos actos degradantes y tortuosos, quedando atrapados en un círculo de silencios y secretos familiares”, explicaron.