sábado 7 de noviembre de 2026
Cámara de Sentencia Juvenial

"Los niños no mienten, si bien los padres a veces son negadores"

En 2020, un adolescente de 16 años abusó de una niña de siete. Fue condenado a cinco años y seis meses.

“No existen dudas acerca de la existencia de un hecho de violencia sexual del que fue víctima la niña y tampoco existen dudas acerca de la autoría por parte del joven”, señaló el juez Penal Juvenil Rodrigo Morabito en los fundamentos de una condena por abuso sexual. El debate se realizó a principios de mes en la Cámara de Sentencia Penal Juvenil. La audiencia se desarrolló de manera unipersonal y estuvo presidida por el citado magistrado del fuero especializado. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal del fuero especializado Guillermo Narváez, quien estuvo acompañado por su colega del Ministerio Público Pupilar, la asesora de Menores Daniela Faerman Cano y por la abogada de la querella Silvia Barrientos. En tanto que la defensa fue ejercida por el abogado Fernando Contreras Del Pino.

La agresión sucedió en septiembre de 2020. El acusado –por entonces adolescente de 16 años- ultrajó a una niña de siete años. Por este hecho fue imputado por el delito de “abuso sexual con acceso carnal”. “Los niños no mienten (…) si bien los padres a veces son negadores”, destacó el magistrado. La niña guardó el secreto de la mala experiencia que sufrió pero, a los pocos días, se animó a contarle a su mamá. La madre le creyó. Juntas se presentaron en la Unidad Judicial más cercana a su casa y realizaron la denuncia penal.

El juez Morabito lo halló culpable y lo condenó a la pena de cinco años y seis meses de prisión. También ordenó el traslado del joven al Centro Juvenil Santa Rosa a efectos de que desde el Servicio Penitenciario Provincial se le coloque al penado un dispositivo del Programa Asistencia de Personas Bajo Vigilancia Electrónica. El joven permanecerá en su domicilio, con dispositivo electrónico, hasta que la sentencia quede firme.

En los fundamentos de la condena, el magistrado remarcó que la existencia de una violencia sexual fue corroborada explícitamente por las especialistas, quienes dieron cuenta de la sintomatología que presentaba la niña. Al respecto, se destacó que esta violencia sexual llevada adelante por el acusado llevó a que la niña sufriera serias consecuencias traumáticas para su psiquis y desarrollo.

“Evidentemente, lo aquí plasmado se condice claramente con la presencia de una niña víctima de violencia sexual por parte de una persona a quien ella le tenía confianza, quien valiéndose y aprovechándose de esa circunstancia, ejercía sobre ella el poder suficiente para someterla sexualmente y esa persona no es otra que el joven”, sostuvo.

En este sentido, advirtió que la violencia sexual hacia las niñas y las adolescentes tiene origen en la violencia de género, en la desigualdad de poder históricamente existente entre hombres y mujeres. “Esto explica en parte por qué en los abusos sexuales la mayoría de los menores de edad abusados son niñas. La violencia hacia los más vulnerables no es nueva y se debe hacer el esfuerzo para que el tema siga estando en la agenda pública, para que se profundicen las políticas, que los mecanismos de acción y respuestas mejoren y se produzcan conocimientos que impliquen un cambio en la realidad actual”, consideró.

Además, dejó asentado que la violencia sexual constituye no solo una manifestación de violencia basada en género, sino que, además y específicamente cuando es dirigida contra la mujer, refleja desigualdades de géneros y patrones socioculturales de discriminación que existen en una sociedad respecto de la mujer. “Por otra parte, no tengo duda alguna que la violencia sexual contra las mujeres, las niñas y las adolescentes es una forma de discriminación que impide gravemente el goce de derechos y libertades en pie de igualdad con los hombres”, manifestó.

Teléfono

Los delitos contra la integridad sexual de niños, niñas y adultos son acción pública. Es decir, cualquier persona que sepa o sospeche de algún ultraje puede y debe denunciar. Para ello, funciona la Línea 102.

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