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Fallo dictado en Tucumán

Lilljedahl votó en contra de absolver a una mujer acusada de explotación de menores

El juez federal catamarqueño integró el tribunal que, por mayoría, absolvió a la mujer que enviaba a 9 chicos a mendigar en una plaza. Lilljedahl pidió que sea condenada.

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25 de julio de 2022 - 00:25

Una mujer que llegó a debate al Tribunal Oral Federal de Tucumán acusada de explotar a nueve chicos, a quienes hacía trabajar diez horas en una plaza, fue absuelta en un fallo por mayoría. Dos de los jueces entendieron que no existió delito en ella porque vivía en las mismas condiciones de vulnerabilidad que los chicos y no sacaba provecho de la situación. El juez federal catamarqueño Enrique Lilljedahl estuvo en disidencia, pues para el magistrado la mujer fue responsable del delito de trata de personas con finalidad de explotación laboral, y votó por una condena de 10 años de prisión, tal como había pedido el fiscal federal Pablo Camuña en el juicio.

Así lo informó Infobae tras acceder a la resolución dictada del 15 de junio pasado. En el fallo los jueces Carlos Jiménez Montilla y Abelardo Basbús indicaron que "la mujer compartía su casa con los niños y adolescentes, comía y dormía con ellos, en idéntico contexto de privación de necesidades básicas, con los mismos déficits de higiene y salubridad”.

La historia es la de nueve menores, cinco de ellos hijos de la acusada y que ya trabajan en la plazoleta por pedido de su madre. Uno de ellos con una discapacidad que lo tenía en silla de ruedas. Los otros cuatro venían de contextos vulnerables y por esa situación decidieron ir a vivir a la casa de PAZ (como se identificó a la imputada).

En ese contexto, los jueces Jiménez Montilla y Basbús señalaron que los menores “vivían en una situación de extrema vulnerabilidad familiar, social, económica, educativa y cultural”, por lo que muchos de ellos abandonaron sus hogares, y que en la casa de la acusada estaban “en condiciones de pobreza, hacinamiento y salubridad inadecuada”. Señalaron que en esa casa 10 personas vivían en cuatro habitaciones y compartían los colchones para dormir.

Para esos magistrados no hubo trata de personas con fines de explotación laboral porque se trata de un caso de “vulnerabilidad cruzada que afectaba tanto a los menores, como también a los acusados”.

PAZ tiene 45 años, fue madre por primera vez a los 16 -uno de sus hijos falleció-, cursó hasta tercer grado y tiene distintas enfermedades, entre ellas un trastorno depresivo mayor. Por su parte, su hermano no sabe leer ni escribir y desde chico trabajó juntando cartones y botellas.

“La explotación de la fuerza de trabajo de los menores tampoco se vislumbra con certeza apodíctica en razón de que el modus vivendi de los acusados era el mismo que el de los menores. En el caso de PAZ en particular, ésta compartía su casa con los niños y adolescentes, comía y dormía con ellos, en idéntico contexto de privación de necesidades básicas, con los mismos déficits de higiene y salubridad”, describieron y señalaron que la mujer no hacía diferencias entre sus hijos y los otros menores que vivían en la casa. Inclusive destacaron que uno de ellos le decía mamá. Así Jiménez Montilla y Basbús absolvieron a los acusados.

Lilljedahl

Lilljedahl, por su lado, entendió que PAZ sí explotó laboralmente a tres de los menores que no eran sus hijos. Para el magistrado hubo “captación por interpósita persona, a través de sus hijos, y no queda ninguna duda del acogimiento por parte de la imputada”.

“Las víctimas fueron efectivamente alojadas en su casa y si los admitió dentro de su ámbito hogareño no fue para protegerlos de su infausta vida familiar y de calle sino para aprovecharse del duro contexto de sus víctimas, someterlos a largas jornadas de 'trabajo' en la calle y cuyo provecho económico era casi exclusivo de ella”, describió.

Para Lilljedahl, la mujer les daba una casa para que tengan un lugar “donde retornar luego de las largas jornadas en la calle, generándoles la falsa idea de contención, por la cual las víctimas se sentían agradecidas y donde debían llevar el dinero para entregárselo íntegramente a su explotadora”.

El magistrado señaló el caso particular de uno de ellos. Dijo que se trataba del menor que más dinero llevaba a la casa: “Hasta tenía el mote de 'bebé' y dormía con su explotadora, jamás se cuestionó -y ello es atribuible a su condición de vulnerabilidad- sobre que era el que mayores aportes económicos le daba a su explotadora y que quizás por eso gozaba de ese 'beneficio'”.

Uno de esos menores, resaltó el juez, contó en su declaración que solo iban al colegio los hijos menores de PAZ y que tenían que trabajar en la plaza los días de lluvia y también cuando estaban enfermos. (Ver relacionado)

Para Lilljedahl, la mujer fue responsable del delito de trata de personas con finalidad de explotación laboral y votó por una condena de 10 años de prisión, tal como había pedido el fiscal Pablo Camuña en el juicio.

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