sábado 30 de agosto de 2025
Fue detenido

Le tatuó sus iniciales a una mujer que obligaba a prostituirse

Un hombre de 41 años, que posee un frondoso prontuario delictivo, fue detenido en Mar del Plata, acusado de explotar sexualmente a mujeres, al tiempo que se rescató a una joven de 23 años, quien fue “marcada” con las iniciales del implicado en su cuerpo.

Fuentes policiales informaron que la pesquisa comenzó el 11 de julio pasado, tras las denuncias de varios vecinos acerca de la aparente retención de mujeres en el Monoblock del Complejo SOIP.

Efectivos de la Policía bonaerense llevaron a cabo diferentes tareas de campo y corroboraron que el implicado golpeaba, amenazaba y drogaba a las damnificadas, a quienes trasladaba en su camioneta Volkswagen Amarok a diferentes viviendas, donde eran forzadas a prostituirse, mientras que el sospechoso se apropiaba personalmente de ganancias.

Al obtener testimonios claves de vecinos y realizar seguimientos vehiculares, el Juzgado de Garantías N°6 concedió dos órdenes de allanamiento y otra de captura, por lo que los uniformados detuvieron al presunto proxeneta, identificado como UF, a la vez que se concretó el rescate de una mujer de 23 años.

Durante el procedimiento se incautó un pendrive, un celular, una notebook, una máquina de tatuar con agujas, un cuadro con un orificio en el centro, en el que presuntamente se escondía una cámara espía para filmar las citas sexuales, dos balanzas de precisión y un elemento de estimulación sexual.

La Dirección de Rescate y Acompañamiento a las Víctimas Damnificadas por el Delito de Trata del Ministerio de Justicia y DDHH de la PBA entrevistó a la afectada, quien reveló que le tatuó de manera forzada la letra “F” en la pelvis y las iniciales “F” y “U” en sus glúteos. La joven se encuentra con asistencia psicológica y recibe atención médica. En tanto, se constató que UF presenta antecedentes penales por abuso sexual agravado, robo y tenencia ilegal de arma de guerra, lesiones leves y robo.

Explotación

La trata de personas que tiene como fin la explotación sexual constituye una de las formas más extremas de violencia de género. Esta actividad delictiva permite la obtención de un beneficio económico a través de la prostitución ajena por parte de terceros, lo cual se considera proxenetismo.

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