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Lo bueno, lo malo y lo feo

Las otras víctimas del femicidio

4 de febrero de 2025 - 00:15

Por Basi Velázquez

Periodista de Multimedios Ancasti

El debate en torno a la propuesta del Gobierno Nacional por eliminar el agravante de “femicidio” generó un gran revuelo. Por un lado, repudio y, por el otro, aceptación. Sin embargo, en el marco de esta discusión no se aborda sobre las otras víctimas de estos crímenes, que deben convivir con el dolor del duelo. La Ley Nacional 37972 de Derechos y Garantías de las Personas Víctimas de Delitos considera como tal a la persona ofendida directamente por el delito y al cónyuge, conviviente, padres, hijos, hermanos, tutores o guardadores en los delitos cuyo resultado sea la muerte de la persona con la que tuvieren tal vínculo, o si el ofendido hubiere sufrido una afectación psíquica o física que le impida ejercer sus derechos.

Las mujeres víctimas de femicidio son las principales víctimas en estos homicidios calificados por mediar violencia. A la vez, hay víctimas, muchas veces silenciadas: los hijos. El agravante “por mediar violencia de género” hace referencia al contexto en el que se consumó este homicidio. En ocasiones, las mujeres víctimas atravesaron por un espiral de violencia. Por ello, se entiende que el “femicidio” es la violencia extrema contra una mujer. Es tan extrema que pone fin a su vida.

La incorporación de este agravante al Código Penal Argentino es una forma de reconocer la problemática de la violencia, que atraviesa a toda la sociedad. Mujeres, niños, niñas, adolescentes, personas adultas mayores, personas del grupo de diversidad sexual, personas migrantes forman parte del grupo de personas socialmente vulnerables. Esto no quita que los hombres no sufran situaciones de violencia. También la padecen pero algunas cuestiones están tan naturalizadas que no se animan a denunciar. “Los hombres no lloran; los hombre se la aguantan”, es uno de los prejuicios a vencer. Es otro tema para analizar y debatir.

Los hijos suelen ser testigos de la violencia que sucede en la casa y también pueden ser víctimas de esta misma violencia.

Los hijos del “femicidio” quedan huérfanos: la madre fue asesinada y el padre cumple una condena a prisión perpetua. Ellos también son víctimas. La Ley Nacional 27452 de Régimen de Reparación Económica para las Niñas, Niños y Adolescentes, más conocida como “Ley Brisa”, se aplica en los casos en que “el progenitor o progenitor afín haya sido procesado y/o condenado como autor, coautor, instigador o cómplice del delito de homicidio de su progenitora”. Catamarca tiene en vigencia la Ley Bienestar Integral de los Niños, Niñas y Adolescentes Hijos de Madres Víctimas de Femicidio. La normativa catamarqueña establece que la prestación tendrá un valor siempre equivalente a una pensión mínima, que se pagará por cada hijo o hija. La reparación económica dispuesta por la presente Ley es compatible con la asignación universal por hijo, asignaciones familiares, pensiones de las que niñas, niños y adolescentes sean beneficiarios, alimentos que perciban por parte de su progenitor u otro/a familiar y/o cualquier otra prestación de la cual sean destinatarios. Además, establece que niñas, niños y adolescentes destinatarios tendrán derecho, en caso de no poseer una cobertura integral de salud, a que se les asigne una, la cual debe cubrir todas las necesidades de salud física y psíquica.

Es decir, tanto la normativa nacional como la provincial reconocen derechos a estas víctimas de violencia. Esta violencia tal vez pudo haberse evitado. Resulta poco grato hablar de Justicia Restaurativa en estos casos porque no se repara un daño para volver a un estado previo al delito. Una muerte es una tragedia y el daño que produce es irreparable. La derogación del agravante de “femicidio” podría vulnerar una vez más a estos hijos que quedaron huérfanos. Aunque niños, niñas y adolescentes tienen sus derechos consagrados, no siempre se cumplen; siempre terminan avasallados.

La violencia tiene muchas formas de abordaje. La indiferencia, sobre todo a uno de los grupos de personas socialmente vulnerables, también es una forma de violencia.

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