La situación política de Susana Zenteno atraviesa uno de sus momentos más complejos desde que asumió al frente de la Municipalidad de Valle Viejo. El escándalo generado por su viaje al Caribe fue el puntapie que abrió una secuencia de cuestionamientos que la intendenta no logró cerrar con sus explicaciones posteriores y que se profundizó con nuevas ausencias del municipio. En las últimas semanas, el conflicto con el SOEM terminó por ampliar el alcance de la crisis y convertirla en un problema que ya excede las fronteras del departamento.
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La situación de Zenteno comienza a complicar al oficialismo provincial
El conflicto con el SOEM se sumó a una serie de controversias que rodean a la mandataria. La crisis ya excede a Valle Viejo y genera repercusiones en distintos sectores políticos.
El impacto comenzó a sentirse también en el plano provincial. A las críticas por la gestión municipal se sumaron cuestionamientos por el manejo de recursos, denuncias sobre las condiciones laborales de los trabajadores y pronunciamientos de dirigentes políticos de distintos espacios.
A medida que el conflicto se prolongó comenzaron a involucrarse otros actores. El concejal libertario Gerónimo Cabrera visitó el acampe, respaldó públicamente a los trabajadores y reclamó respuestas por parte del Ejecutivo. Paralelamente, el diputado provincial Javier Galán impulsó pedidos de informes vinculados a los recursos que recibió la comuna y reclamó precisiones sobre el destino de esos fondos.
El concejal capitalino Diego Figueroa cuestionó el estado de las calles, habló de abandono y criticó la ausencia de la intendenta, llevando el debate a un escenario político mucho más amplio que el estrictamente municipal.
En ese contexto, las recientes declaraciones de Zenteno, en las que atribuyó el conflicto a un grupo de “dirigentes políticos disfrazados de gremialistas”, lejos de descomprimir la situación terminaron por profundizar la confrontación.
La polémica que rodea a la jefa comunal tuvo su punto de partida en el viaje que realizó a República Dominicana, episodio que derivó en denuncias, pedidos de informes y cuestionamientos por la forma en que se manejó institucionalmente su ausencia.
Sin embargo, el desgaste no se detuvo allí. Semanas después volvieron a surgir críticas cuando la propia intendenta informó que se encontraba en Córdoba acompañando a su nieto por cuestiones de salud, alimentando nuevamente el debate sobre su presencia al frente del municipio.
SOEM
El conflicto con el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales escaló rápidamente. Lo que comenzó como un reclamo salarial derivó en un paro por tiempo indeterminado, movilizaciones, cortes de calles y un acampe frente al municipio. Los trabajadores denunciaron falta de equipamiento, problemas vinculados a la cobertura de ART y condiciones laborales deficientes en distintas áreas de la comuna.
La tensión aumentó cuando desde el SOEM denunciaron que el municipio recurrió a becados y trabajadores precarizados para garantizar la recolección de residuos durante la medida de fuerza. También acusaron a funcionarios de ejercer presiones para que los empleados abandonaran la protesta.
Las críticas no quedaron limitadas al ámbito gremial.
La secretaria general del sindicato, Verónica Herrera, cuestionó directamente a la intendenta y aseguró que se trata de una jefa comunal “que no está”, instalando un cuestionamiento que excede la discusión salarial y apunta a la conducción política del municipio.
Todo ocurre mientras Zenteno intenta preservar centralidad dentro del peronismo.
La intendenta viene impulsando el espacio político La Colmena y mantiene vínculos con sectores importantes del oficialismo provincial.
Sin embargo, la acumulación de conflictos comienza a generar interrogantes sobre el costo político de una crisis que se mantiene abierta y que ya no impacta únicamente sobre la gestión chacarera.
Por ahora no aparecen señales concretas de una resolución definitiva. Pero mientras el conflicto continúa, en distintos sectores del oficialismo crece la preocupación por una controversia que dejó de ser un problema local para transformarse en un factor de desgaste político de alcance provincial.n