sábado 28 de mayo de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Cara y Cruz

La OSEP desertora

El presidente del Colegio de Bioquímicos, Enrique Ocampos, anticipó un colapso en el sistema de testeos...

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
19 de enero de 2022 - 02:15

El presidente del Colegio de Bioquímicos, Enrique Ocampos, anticipó un colapso en el sistema de testeos de COVID-19 debido a una insuficiencia de reactivos que, en el caso de los laboratorios privados, obedece tanto a la escasez como a la demora en los pagos de la Obra Social de los Empleados Públicos.

Como se sabe, el Estado restringió los testeos a la población de riesgo para economizar insumos. Los que quedaron afuera recurren a los laboratorios privados. El de Ocampos realiza entre 300 y 400 testeos por día.

“Todavía tenemos reactivos para esta semana, pero para la próxima está en duda. Donde nosotros compramos nos dijeron que nos van a enviar la primera semana de febrero, o sea que vamos a tener 10 días de enero en los que no se podrán realizar testeos", advirtió el profesional.

A este inconveniente de mercado se suma la inoperancia de OSEP, que arrastra un atraso en los pagos de al menos cuatro meses y se resiste a actualizar los precios. En el interior hay profesionales que se niegan a realizar el test con OSEP debido a esto.

"Nos están pagando el mes de septiembre. Llevamos ya cuatro meses aguantando que la obra social pague, y esto se nos está complicando mucho porque tenemos un costo financiero muy importante que no lo podemos seguir aguantando", dijo Ocampos, quien explicó que el pedido de que eleven los montos del pago por testeos “es por una cuestión de que justamente a nosotros nos han incrementado los valores de reactivos y no estamos pudiendo cubrir los costos".

Los cortocircuitos entre OSEP y los prestadores, por las demoras en el desembolso de las prestaciones o diferencias en los precios, son un clásico. En este caso cobran mayor relevancia por la coyuntura que se atraviesa con la pandemia: el mismo Estado que insiste con la necesidad de prevención y contención de la peste es el que interpone obstáculos para un monitoreo más ajustado de su evolución en los sectores menos acomodados. Reducido el universo de los hisopados en el sector público, sólo podrán hacérselos en el sector privado quienes puedan pagarlos si los pagos a los laboratorios no se regularizan y actualizan, y si es que hay reactivos.

Sin embargo, la deserción de OSEP que se manifiesta en otros frentes expone rasgos de falta de humanidad.

En septiembre del año pasado, el organismo recién se dignó a atender el reclamo de las familias de chicos con discapacidades para que les actualicen y cubran los costos de maestras y maestros integradores tras un desesperado pedido público de un padre que conmovió a la opinión pública. Otra vez: OSEP había dejado desguarnecidos a las familias que no estaban en condiciones económicas de pagar por un trabajo indispensable para la educación de sus hijos.

En el último incidente de esta naturaleza Mario Díaz, el director del Instituto de Rehabilitación Integral (IRI), único en su tipo que funciona en Catamarca, reclamó el pago de una deuda de 16 millones pesos y advirtió que, de no resolverse el problema, tendría que despedir gente e incluso cerrar.

La OSEP no cumple con el convenio por el que se comprometió a pagar la asistencia de sus afiliados.

“Nos deben desde el mes de noviembre de 2020 hasta la fecha. Empezamos a hacer reclamos, notas, fuimos muchas veces y nunca pude hablar con el director”, dijo Díaz.

El IRI asiste a 100 pacientes ambulatorios y 43 residentes, de los cuales 23 tienen la obra social de la provincia y se encuentran de forma permanente en el hogar, en el cual se los atiende con un servicio de alimentación, asistencia, acompañamiento y entretenimiento.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar