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Mirador Político

La oposición en busca de un orden

El desparramo de los bandos opositores que produjo el recule del radicalismo...
30 de abril de 2023 - 00:35

El desparramo de los bandos opositores que produjo el recule del radicalismo con el desacople electoral contrastó con la unidad de criterio y la decisión exhibida por el oficialismo para tratar de configurar un escenario que le permita neutralizar el lastre político de la malograda gestión nacional.

La explicación más sincera sobre el episodio la dio el diputado provincial Tiago Puente. “El Gobierno nos tiró un hueso, para que nos entretengamos en discusiones entre nosotros en lugar de armar el frente que soñamos”, dijo.

La apreciación omite que la idea de provincializar la Boleta Única y el consecuente desacople no fue del Gobierno, sino de la propia UCR, que la lanzó a través de un pronunciamiento oficial que no admite interpretaciones: “Alentamos a su utilización e instamos al Gobierno de Catamarca para su implementación en todo el territorio provincial, lo que aportará a todas luces un avance significativo para la democracia, la calidad del ejercicio de los derechos del ciudadano, transparencia y, principalmente, reducción del tiempo para promover la votación de los catamarqueños”.

Es cierto que el disparador de la audaz iniciativa para reformular la normativa electoral en vísperas de elecciones fueron unas revelaciones del presidente del Concejo Deliberante capitalino, Nicolás Zavaleta, sobre instrucciones del intendente Gustavo Saadi para acordar con la oposición la aplicación del esquema en la Capital. Las manifestaciones de Zavaleta, a su vez, replicaron inquietudes que su colega radical Fernando Navarro difundió luego de que Horacio Rodríguez Larreta decidiera desacoplar las elecciones de CABA de las nacionales, modelo que a su criterio podría emularse en la Capital.

Si es como dice Puente, quien le hizo pisar el palito a la UCR no fue el Gobierno, sino Zavaleta. En cualquier caso es llamativa la ingenuidad de la conducción radical, de magnitud tan inverosímil que precipitó todo tipo de conjeturas sobre complicidades con el Gobierno en el proverbialmente paranoico mundillo político.

Nadie puede alegar en su defensa su propia torpeza, reza un adagio leguleyo. Menos si tal torpeza es increíble.

Costo-beneficio

Los beneficios para el Gobierno del desacople electoral vía Boleta Única son demasiado obvios: los candidatos provinciales del oficialismo irían en sábana separada de la inconveniente propuesta nacional que postule el Frente de Todos.

Obvios son también los perjuicios que el dispositivo acarrearía a la oposición, cuyos candidatos locales se verían privados de la tracción de los nacionales.

Que tales obviedades emergieran nítidas en el conflicto que se desató en Juntos por el Cambio tras la decisión de desacoplar en CABA tomada por Rodríguez Larreta, estimula las habladurías sobre el apuro de los boinablancas por meterse goles en contra.

Nadie salió a cruzar el documento de la orgánica partidaria en la UCR. Fue el peronista disidente Hugo “Grillo” Ávila quien explicitó la evidente funcionalidad que el desacople tendría para el Gobierno, en la apertura de una estela en la que se prendieron de inmediato varios caracterizados radicales. El diputado José “Chichí” Sosa fue el primero, a través de un tuit. Luego se sumaron el diputado nacional Francisco Monti y el senador nacional Flavio Fama.

Es improbable que quienes se plegaron a las advertencias de Ávila no se dieran cuenta antes de lo que implicaba el desacople.

Recuerdos del colaboracionismo

El peronista disidente se encargó de resaltar lo ocurrido en la Cámara de Diputados en julio de 2020, cuando el oficialismo derogó el Consejo de la Magistratura. Fue una operación relámpago para la que precisaba mayoría calificada de dos tercios de los miembros presentes, requisito que la oposición le facilitó ausentándose.

Ávila mencionó a los únicos radicales que estuvieron presentes con él en aquel célebre plenario: “Chichí” Sosa, Tiago Puente y Francisco Monti. Es decir: marcó la consecuencia de tales actores en el rol de oposición, contrastándola con el colaboracionismo que asigna los ausentes.

Las afinidades en la energía opositora esbozadas por Ávila habilitan otra vuelta de rosca a las explicaciones de Puente, que tendrían alcance más sutil.

La que agarró el supuesto hueso no fue la UCR, sino la conducción de la UCR surgida de las últimas internas, que encabeza Alfredo Marchioli. Es que, como ya se ha dicho, la interna radical no alumbró liderazgos determinantes para cubrir las vacancias que dejaron Eduardo Brizuela del Moral y Oscar Castillo, dos exgobernadores. Esto quedó en evidencia porque Ávila, que no es radical, asumió de hecho la iniciativa para abortar un movimiento funcional al Gobierno iniciado en las entrañas del radicalismo.

Centralidad en riesgo

Al marcar las cuentas pendientes entre los radicales, Ávila trazó una raya que pone en entredicho la centralidad de la UCR como eje articulador de un frente opositor competitivo. Es notorio que lo respaldaran de inmediato Sosa, Monti y Fama, que fueron derrotados en la interna partidaria pero ganaron las PASO de 2021 aliados con el PRO y la Coalición Cívica.

Quiere decir que las jerarquías en el hipotético frente opositor no están definidas y el dato alarmante para la orgánica de la UCR es que la alianza entre Monti, Fama y ahora Sosa con el PRO y la Coalición Cívica sigue firme de cara a las primarias.

Mientras la flamante conducción radical reculaba en ojotas, maneada entre justificativos e ironías peronistas, se puso a circular un panfleto con la foto del macrista Enrique Cesarini y el lilito Rubén Manzi flanqueando a Rodríguez Larreta. La estrategia del “larretismo” catamarqueño parece estar consolidada y, sin fisuras, avanza en la tarea de acumulación. Ávila, que busca su destino, contribuyó a visibilizar esto.

Queda vacante la franquicia de Patricia Bullrich, que los radicales orgánicos tienen que disputar todavía con varios aspirantes.

Convergencia oficialista

Sobre el telón de fondo de estas incertidumbres de la oposición, que debe contemplar también cómo administra a los referentes de Javier Milei, se recortan con claridad mayor las coincidencias del oficialismo.

El gobernador Raúl Jalil y el intendente Gustavo Saadi comparten escena y han dejado atrás los chisporroteos más severos. Sus operadores pergeñan maniobras tendientes a incrementar los ingredientes electorales a su favor.

La Casa Rosada ya convocó a elecciones, con PASO el 13 de agosto. El de la Provincia todavía no.

Con el informe de Jalil a la Asamblea Legislativa, mañana empiezan las actividades parlamentarias. Más interrogantes para la ansiedad y la paranoia opositora.

El central: ¿Qué diseño adoptarán las elecciones provinciales?

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