Durante agosto y octubre, el Ministerio de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos de Catamarca llevó adelante la Primera Encuesta a Personas Privadas de la Libertad en Sede Penitenciaria. También integraron este equipo estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCa) y el director del Programa Delito y Sociedad de la Universidad Nacional del Litoral, Máximo Sozzo. De acuerdo con este trabajo, realizado sobre el 40 % de las personas privadas de la libertad, el 95,3 % son hombres y el 53,9 % tiene entre 26 y 40 años.
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La mayoría de los privados de la libertad son hombres de entre 26 y 40 años
El Ministerio de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos entrevistó al 40 % de la población carcelaria.
El viernes último se realizó la presentación de este trabajo en el Auditorio de la Facultad de Derecho. En la ocasión se indicó que esta encuesta a las personas privadas de su libertad en las prisiones catamarqueñas puede considerarse como un mecanismo de participación democrática para que las voces de los detenidos -con las limitaciones que impone la técnica empleada para su recolección- sean escuchadas en diferentes ámbitos en los que frecuentemente no arriban. “En este sentido, estas voces desde el encierro constituyen un insumo muy importante para la toma de decisiones en el marco de la política penitenciaria en la Provincia de Catamarca e interpelan a los diversos poderes del Estado (Legislativo, Ejecutivo y Judicial) así como a la sociedad civil, identificando problemas acuciantes sobre los que es preciso intervenir urgentemente”, se consideró.
Catamarca cuenta con dos sedes de detención: el Servicio Penitenciario Provincial, en Capayán, que aloja a hombres, y la Unidad Penitenciaria Nº 2, popularmente conocida como “Correccional de Mujeres”, en Capital. En este contexto, se entrevistó al 40 % del total de la población encarcelada en sede penitenciaria en el inicio del trabajo de campo (488 detenidos). Las entrevistas fueron desarrolladas cara a cara en las prisiones catamarqueñas. A la vez, se aseguraron las condiciones de privacidad y confidencialidad. “La predisposición de las personas privadas de su libertad a ser parte del estudio fue muy buena. De este modo, fue posible construir una forma de participación sin mediaciones de las personas privadas de su libertad en la Provincia de Catamarca, presentando sus visiones acerca de lo que sucede en estos contextos de encierro, planteando sus experiencias y opiniones”, se remarcó.
En números
De acuerdo con el informe, el 95,34 % de los entrevistados eran hombres. Las mujeres privadas de su libertad representaron el 4,66% de la muestra. Según el Sistema Nacional de Estadísticas de Ejecución Penal (SNEEP) en las prisiones catamarqueñas a fines de 2023, las mujeres representaban el 1,43% del total. A la vez, se destacó que ninguna de las personas privadas de su libertad en Catamarca encuestadas se definió a sí misma con una identidad de género distinta a varón y mujer. Sin embargo, es de destacar que 3,1% de los encuestados decidió no responder esta pregunta.
La gran mayoría de la muestra de las personas privadas de su libertad en sede penitenciaria encuestadas tiene entre 26 y 40 años (el 53,9 %); hasta 25 años, el 15,5 %. El 24,9 % tiene entre 41 a 60 años. El 2,5 % tiene más de 61 años. También se indicó que el 18,7 % de las personas privadas de la libertad son oriundas de otra provincia.
Familia
La encuesta precisó que el 78,2 % es padre o madre. El 27,8 % tiene un hijo pero más de 4 de cada 10 detenidos tienen más de dos hijos. La mayor parte de estos hijos menores de edad viven con las parejas de las personas privadas de su libertad. Dado que la mayor parte de los encuestados son varones, esto implica que el 69,5 % de sus hijos viven con sus madres. En casi 7 de cada 10 casos esos hijos dependían económicamente de la persona privada de su libertad. “Estos datos nos aproximan a la comprensión de los efectos del encarcelamiento en los grupos familiares y en las relaciones entre padres/madres e hijos”, se advirtió.
Trabajo
En general, la enorme mayor parte de las personas privadas de su libertad encuestadas señaló que al momento de haber sido encarcelada trabajaban (91%). Una parte importante de las personas privadas de su libertad tenía una antigüedad en la actividad laboral que desarrollaban al momento de su detención, que era relativamente contenida -poco más de 5 de cada 10 encuestados tenían 5 años o menos de antigüedad-. No obstante, un tercio tenía una antigüedad prolongada de más de 5 años.
En cuanto al tipo de actividad laboral que desarrollaban, tiene una fuerte predominancia el trabajo informal (33 %). El 19,3 % tenía trabajo privado en relación de dependencia sin inscripción formal. Solo el 1,7% de quienes dijeron que trabajaban al momento de ser encarcelados escogió definirse a sí mismo como “empleador”. “El hecho que de quienes decían trabajar lo hagan en la informalidad resulta una confirmación ulterior de la gran cantidad de evidencias que a lo largo del tiempo han confirmado la fuerte selectividad del encarcelamiento en nuestro país, que recae sobre las franjas más vulnerables de los sectores económica y socialmente desaventajados”, se consideró.
Entre quienes no trabajaban al momento de la detención, el 30,6% de las personas privadas de su libertad señaló que buscaba trabajo al momento de su detención. De la totalidad de las personas privadas de su libertad en sede penitenciaria en Catamarca, un tercio (33,7%) fue alguna vez beneficiario de planes sociales. “Este dato también revela la importante presencia de situaciones de vulnerabilidad y exclusión social en sus trayectorias precedentes al encarcelamiento”, se señaló.
Educación
Con respecto al nivel de educación formal alcanzado, casi un tercio (32,1%) solo completó la escuela primaria. Además, el 4,7% dijo no saber leer ni escribir. Solo el 17,6% de los encuestados logró alcanzar un nivel de educación terciario o universitario.
“Estos resultados indican que nuestra muestra tiene niveles educativos más altos en comparación con los datos registrados para la totalidad de la población penitenciaria por el SNEEP a finales de 2023. El 73% había completado la escuela primaria o menos. Este indicador nos ofrece una visión clara de la selectividad en el funcionamiento del sistema penal en el territorio provincial”, se precisó.
Fe
El 77,2 % de los encuestados se considera personas religiosas desde antes de ser encarcelados. Casi un quinto de los entrevistados aseguró que se convirtieron a lo largo de las experiencias de encierro. El 75 % dijo ser católico y el 22,9 %, evangelista.