jueves 8 de octubre de 2026
Robo de medidores en zona norte

La fiscalía actuó de oficio

Durante el fin de semana último, este diario hizo pública la preocupación en la zona norte por el constante robo en casas habitadas y viviendas en construcción. En avenida Virgen del Valle y avenidas Los Terebintos se habrían llevado ilegítimamente los elementos de los pilares de luz de una construcción del IPV.

Al respecto, el fiscal de Instrucción de Quinta Nominación del Distrito Norte, Hugo Leandro Costilla, tomó intervención en estos hechos. De acuerdo con información a la que pudo acceder El Ancasti, el representante dispuso, de oficio, las primeras medidas.

Según se precisó, hubo denuncias por robos de medidores de luz en viviendas ya habitadas. No obstante, en relación con el robo de medidores de energía eléctrica en edificaciones en construcción se instó a los interesados a presentar la denuncia penal pertinente a efectos de avanzar con la investigación.

Los vecinos del barrio Terraza del Sol, ubicado al oeste de la avenida Virgen del Valle, cansados por los robos como así también por la falta de respuesta ante servicios y obras elementales optaron por pagar una seguridad privada o instalar cámaras de seguridad.

Para este grupo de residentes, pagar de su propio bolsillo por seguridad es una suerte de inversión ante la ausencia del Estado. Por ello solicitan la instalación de al menos dos domos con cámaras de seguridad para registrar los movimientos delictivos en la zona.

Además, reclamaron por la falta de patrulleros que recorran la zona. Se trata de uno de los sectores más poblados y extensos de la Capital. Hay una desproporción a la hora de garantizar la seguridad, entre el terreno a cubrir y el recurso humano destinado a la realización de esa tarea.

Al robo de medidores, cuyo precio para los destinados a consumo domiciliario oscila entre los 35 y 75 mil pesos, se suma la sustracción de cables subterráneos y aéreos, y hasta acometidas o conexiones que van del medidor a la línea del tendido eléctrico. Los metales robados son reducidos, mucha veces en fogatas a cielo abierto, y vendidos por kilo, en bruto.

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