jueves 2 de abril de 2026
Editorial

La desigualdad como una forma de violencia

Un fenómeno paradójico puede verificarse en la economía argentina: pese a que se han registrado dos años consecutivos de crecimiento económico, la pobreza se incrementó del 37,3% del segundo semestre del 2021 al 39,2% del segundo semestre de 2022.

En general, pero también se observan excepciones como la señalada, cuando hay crecimiento de la economía la pobreza tiende a disminuir. Y, por el contrario, cuando sobreviene la recesión, la pobreza aumenta.

En la Argentina de 2003, luego de la caída de la economía producida por la crisis del 2001-2002, la pobreza alcanzó al 57,8% de la población. Entre 2003 y 2011 se registró, con la excepción del año 2009, un ciclo virtuoso de crecimiento económico. En consonancia con esa tendencia, en 2011 la pobreza había disminuido, según los datos de la Universidad Católica Argentina, al 27% aproximadamente. Entre 2011 y 2015 se produjo un estancamiento de la economía, elevándose el índice al 29%. Entre 2015 y 2019 el PBI argentino cayó tres de los cuatro años, los dos últimos de manera estrepitosa. En 2019 la pobreza rozaba el 40%. La tremenda recesión generada por las medidas restrictivas dictadas a raíz de la pandemia llevó la pobreza a más del 40%, para luego bajar en 2021 y volver a subir, como se señaló más arriba, el año pasado, pese a que la economía creció un 5,2% (4,9%, según la CEPAL).

Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) explica las razones por las cuales se da esta paradoja de incremento de la pobreza en un contexto de crecimiento económico. “La evolución permite confirmar, por enésima vez, que la recuperación pospandemia no tuvo una distribución del ingreso equitativa”.

La transferencia de ingresos desde los sectores asalariados hacia los más concentrados de la economía verificada durante el gobierno de Cambiemos continuó, aunque más moderada, durante el gobierno del Frente de Todos, aun durante años de crecimiento económico.

La tendencia a la concentración de la riqueza desde el inicio de la pandemia es un fenómeno global. En un estudio denominado “Cómo la Covid 19 ha provocado una explosión de las desigualdades”, la ONG Oxfam señala que la riqueza de una pequeña elite mundial formada por 2.755 mil millonarios ha crecido más durante la pandemia que en los últimos 14 años juntos. Y que el 1 % más rico ha acaparado casi dos terceras partes de la nueva riqueza generada desde 2020 a nivel global (valorada en 42 billones de dólares), casi el doble que el 99 % restante de la humanidad.

El desafío de los gobernantes no termina en generar las condiciones para el crecimiento de la economía, sino en garantizar que el ingreso y la riqueza se distribuyan equitativamente. Oxfam lo manifiesta sin medias tintas: “Las desigualdades extremas son una forma de violencia económica en la que las decisiones legislativas y políticas a nivel sistémico y estructural, diseñadas para favorecer a las personas más ricas y poderosas, perjudican directamente a la amplia mayoría de la población mundial y, especialmente, a las personas más pobres”.

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