La defensa de Franco Ávalos, el policía imputado por la muerte de su colega Oscar Ramírez, apunta a conseguir la excarcelación en la Cámara de Apelaciones en lo Penal y de Exhortos.
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La defensa buscará la excarcelación de Franco Ávalos en Apelaciones
Apelaron la resolución del juez Héctor Rodolfo Maidana, quien le negó la liberación al único imputado por el hecho.
Por este motivo, el abogado defensor, Roberto Mazzucco, apeló la resolución del juez de Control de Garantías Nº 1, Héctor Rodolfo Maidana, quien le negó a Ávalos la posibilidad de recuperar la libertad.
Además, el letrado Mazzucco insistirá en Apelaciones con el cambio de calificación legal para su asistido, puesto que considera que debe estar acusado por el delito de “homicidio culposo” y no por “homicidio simple con dolo eventual”.
Esto se debe a que Maidana también rechazó el cambio de calificación que pidió Mazzucco en la audiencia de control jurisdiccional de Ávalos.
El miércoles 29 de mayo, Maidana resolvió no hacer lugar al cese de prisión de Ávalos ni a la modificación de la calificación legal. Lo hizo porque considera que todavía hay indicios de peligro procesal en la causa.
En la audiencia de control jurisdiccional, Mazzucco explicó que su cliente ya presentó la renuncia como efectivo policial. Y si bien todavía no fue aceptada, eso es lo que sucederá, de acuerdo con las palabras del defensor.
De esta manera, cuando Ávalos deje de pertenecer a la fuerza de seguridad, no podrá influir sobre varios testigos de la causa, que son sus subalternos en la jerarquía policial, de acuerdo con lo que detalló Mazzucco en aquella oportunidad.
En sus fundamentos, Maidana remarcó que “si bien Ávalos ha presentado su renuncia como integrante de la Policía de la provincia, la misma, conforme a lo manifestado por Mazzucco en la audiencia, a la fecha no ha sido aceptada. Es decir que Ávalos aún ostenta la condición de funcionario policial, por lo cual aquellos indicios de peligro procesal que dieron motivo al dictado de la cautelar, no han desaparecido en su materialidad y vigencia”.
El juez hizo énfasis en que “el cese de la prisión preventiva impone como requisito la incorporación de nuevos elementos de convicción, los cuales deben ser posteriores a la decisión que dispone aplicar la prisión preventiva y además debe poseer virtualidad suficiente para revertir los motivos iniciales que dieran sustento a la medida de coerción” y, remarcó que en la causa “no se ha incorporado elemento de prueba independiente alguno que modifique la plataforma fáctica existente y tenida en cuenta al momento de dictarse la medida de coerción”.
Para el magistrado, correspondía el rechazo del cambio de calificación solicitado por Mazzucco puesto que “los testimonios recepcionados con posterioridad al dictado de la medida de coerción y en los que la defensa fundamenta su pedido, ninguno de ellos modifica la plataforma fáctica existente al momento de dictarse dicha medida”.
Por último, resaltó que “se encuentran reunidos los criterios de necesidad, proporcionalidad y razonabilidad para justificar la excepcionalidad del encarcelamiento preventivo y, en consecuencia, la negativa a conceder la libertad solicitada se presenta como una medida de coerción idónea, necesaria e indispensable para lograr la aplicación de la ley al caso”.
Caso
Ávalos es investigado por el fallecimiento de Ramírez, quien murió tras recibir un disparo en la cabeza.
Sucedió el vienes 2 de junio de 2023 en el edificio del Grupo de Infantería Motorizada de Acción Rápida (GIMAR), ubicado en la ciudad Capital.
Ocurrió al momento en que Ávalos manipulaba un arma de fuego, según la investigación.
Por este hecho, Ávalos está imputado por el delito de “homicidio simple con dolo eventual agravado por el uso de arma de fuego”.
Actualmente, el imputado está detenido con prisión preventiva en el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) de Miraflores, en el departamento Capayán. La causa ya fue elevada a juicio por el fiscal de Instrucción Nº 4, Federico Aldeco.
Ávalos reconoció, ante los investigadores, que le disparó a Ramírez.
Según su declaración como imputado, Ávalos, en un momento determinado él, Ramírez y otros compañeros estaban en la oficina que utilizaba el jefe de la División GIMAR, donde se produjo el desenlace fatal. Ávalos recordó que Ramírez se encontraba con un gato, que es la mascota de la base. El imputado le pidió a Ramírez que “no lo moleste” al animal. Esto sucedió en tono de broma, siempre de acuerdo a las palabras de Ávalos.
“(…) Recuerdo que ‘Jerry’ (por Ramírez) se encontraba a mi derecha en el umbral de la puerta de ingreso a la oficina y, yo, parado en frente del escritorio en donde se encontraba la escopeta. En ese momento, tomé la escopeta y le amagué un culatazo (...)”, relató.
En otro pasaje, Ávalos resaltó: “(…) Yo, encontrándome parado frente al escritorio, plenamente seguro de que el arma estaba descargada, y a modo de broma, la chimacié y efectué el disparo. En ese momento, sentí el estruendo de la escopeta y quedé en shock”. Luego, el policía remarcó que tras esa situación lo único que hizo fue “dejar la escopeta en la mesa”.
En los segundos posteriores al disparo, un compañero se acercó a él, lo abrazó y le pidió que se calmara. “Yo decía: ‘Por qué dejaron la escopeta con cartuchos’”, añadió. El acusado se refirió a la relación que tenía con Ramírez y puso énfasis en que eran “muy amigos”. “Nosotros teníamos muy buena relación, nos hicimos muy amigos. Salíamos a comer, nos cortábamos el pelo, íbamos a comprar ropa juntos. No teníamos ningún tipo de problemas”, resaltó.
Por otra parte, dijo que nunca se imaginó que el arma estaba cargada. “Confié ciegamente que mis compañeros habían descargado el arma, como era habitualmente. Nunca supe por qué no la habían descargado. Nunca me representé este resultado ni que podía pasar lo que pasó. Todo fue muy rápido entre el momento que chimacié y disparé. Fue una cuestión de un segundo. Yo me encuentro muy mal por lo sucedido”, señaló.