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Editorial

La clave para explicar la crisis de ingresos

7 de octubre de 2026 - 00:11

La clave para comprender cabalmente la crisis de ingresos que afecta a los asalariados en la Argentina actual está en lo que se denomina el ingreso disponible, es decir, lo que queda del salario una vez afrontados los gastos fijos e ineludibles, como los servicios, el alquiler, el transporte o los medicamentos. Lo que importa no es solo cuánto se cobra, sino cuánto de ese dinero está comprometido de antemano.

La consultora Econviews estima que durante la era Milei, el ingreso disponible de los asalariados formales cayó hasta un 31,2%. Se trata de una pérdida que explica las complicaciones cotidianas de millones de hogares para llegar a fin de mes. Y si esto ocurre entre quienes tienen un empleo registrado, con paritarias, aportes y cobertura, cabe imaginar la situación de los trabajadores informales, cuyos ingresos carecen de toda red de protección frente a los aumentos.

La consultora Econviews estima que durante el gobierno de Javier Milei, el ingreso disponible de los asalariados formales cayó hasta un 31,2%. La consultora Econviews estima que durante el gobierno de Javier Milei, el ingreso disponible de los asalariados formales cayó hasta un 31,2%.

Durante el gobierno libertario, el incremento de los servicios y también de los alquileres y los medicamentos- ha sido muy superior a la inflación general. La quita de subsidios, la actualización de tarifas y la recomposición de precios relativos recayeron con particular fuerza sobre los rubros que ningún hogar puede dejar de pagar.

En diciembre de 2023, cuando Javier Milei asumió la presidencia, los hogares de clase media baja destinaban en promedio el 5,3% de sus ingresos al pago de los servicios públicos (electricidad, agua, gas y transporte). En la actualidad, esa proporción ronda el 22%. En otras palabras, en menos de tres años el peso de esos gastos se multiplicó por más de cuatro.

Puede inferirse, entonces, que seguir evaluando la pobreza y el bienestar con los viejos parámetros, sin considerar el ingreso disponible, ofrece una fotografía de la sociedad argentina profundamente distorsionada. Una canasta que se compara contra un ingreso, sin analizar cuánto de ese ingreso ya está hipotecado por los gastos esenciales, subestima la fragilidad real de los hogares.

La reducción abrupta del ingreso disponible explica la caída del consumo. La demanda se retrae y, con ella, las ventas de comercios y pymes que dependen del mercado interno. La caída del consumo conduce inevitablemente a la caída de la actividad y al cierre de empresas.

Sería un error, por lo tanto, interpretar la contracción del consumo como un fenómeno meramente coyuntural. Es el correlato directo de una reconfiguración del gasto de los hogares y una advertencia sobre el rumbo de una economía que, bajo estas condiciones, se encamina de manera irremediable hacia la recesión.

La única manera de revertir la tendencia es generar las condiciones para que la economía crezca a partir de políticas que estimulen la productividad, que alienten la inversión, que favorezcan la creación de empleo genuino y que propicien, por sobre todas las cosas, la recuperación sostenida del salario real. Solo un ingreso que crezca de manera sostenida puede devolverles a las familias el margen que perdieron y, con él, la posibilidad de consumir, de ahorrar y de planificar.

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