Argentina alcanzó una cifra récord de muertos por la enfermedad del dengue en lo que va del año: ya son 48 las víctimas fatales, superando a las 26 que se habían registrado en 2020. La circulación viral alcanza a 15 jurisdicciones y los casos totales superan los 67.000. Catamarca, con poco más de 500, 111 de los cuales se reportaron en la última semana epidemiológica, ocupa en 11° lugar. La provincia que lidera las estadísticas con casi 18.000 casos es limítrofe: Tucumán.
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La ciencia contra el dengue
Si bien es muy probable que con el correr de los días los casos vayan disminuyendo por una baja en las temperaturas, las altas cifras verificadas en los primeros meses del año generaron lógica alerta en las autoridades y, por cierto, también en la población.
Hasta el momento la estrategia oficial para combatir la enfermedad ha sido apelar a las medidas preventivas clásicas, relacionadas con impedir que el mosquito transmisor de la enfermedad se reproduzca, eliminando los criaderos. Pero tal vez en el futuro exista la alternativa de recurrir a medidas más agresivas y eficaces, si es que prospera un desarrollo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Salta, junto con el Gobierno y la Universidad Nacional de esa provincia, que hasta el momento ofrece resultados que mueven al optimismo.
El producto es un líquido biocontrolador contra los insectos vectores del dengue, del chikungunya y del zika. El líquido contiene una bacteria que produce una toxina capaz de repeler, matar o inhibir el desarrollo de insectos, ácaros, gasterópodos, nematodos y patógenos. Entre las víctimas de esta toxina se encuentra el mosquito transmisor del dengue.
Este nuevo larvicida, que es inocuo para la flora, la fauna y tiene un bajo impacto ambiental en relación con otros productos, se ha mostrado mucho más efectivo que los conocidos hasta el momento. Es, además, a diferencia de los productos conocidos hasta hoy, derivados de fórmulas químicas, de carácter biológico, biodegradable y de rápida acción. Según los resultados preliminares, ha tenido hasta el momento un 97 por ciento de eficacia. Es decir, en los lugares donde se ha utilizado la población de mosquitos se ha reducido en ese porcentaje.
La respuesta para morigerar en lo sucesivo el impacto del dengue, que ya ha demostrado su poder mortal, viene por el lado de la investigación científica. La ciencia argentina ha desarrollado históricamente numerosas aplicaciones prácticas que han generado mejor calidad de vida y soluciones en todas las temáticas posibles. De modo que la inversión en ciencia no es solo deseable, sino imprescindible. El financiamiento de las investigaciones, que suelen afectarse como consecuencia de políticas que tienden a recortar recursos para que cierren los números fiscales, es clave para el bienestar ciudadano. Gran cantidad de ejemplos pueden mencionarse, añadiendo ahora, con el aporte mencionado en materia de combate a una enfermedad que ya puede considerarse prácticamente endémica en algunas regiones de la Argentina, uno nuevo.n