jueves 2 de abril de 2026
Cara y Cruz

Juntos en el brete

Javier Milei expresa una impugnación general al sistema de organización política pero desafía sobre todo a Juntos por el Cambio, que ha sido desplazado en las primarias como principal canal de rechazo al Gobierno.

El impacto de los siete millones de votos que logró reunir con triunfos en 16 provincias conmocionó la escena con más rigor porque nadie esperaba tamaño desempeño, pero es preciso esperar a que baje la espuma para arriesgar proyecciones sobre su consistencia rumbo a octubre. La elección ha sido muy pareja sello a sello, pero subsisten las incógnitas acerca de la volatilidad de los electorados de Unión por la Patria y Juntos, en un país con la eficacia articuladora del poder Presidencial muy devaluada, donde la mayoría de las provincias ya resolvió sus esquemas locales.

Disociación

Es como si los votantes, definidos ya sus entornos inmediatos, se hubieran sentido más liberados para aplicar el castigo a una dirigencia nacional que percibe como forastera. Aunque Milei también finca en el área metropolitana, no pertenece al ecosistema de kirchneristas y macristas que administraron el país en los últimos 15 años ni, un poco más lejos, a la partidocracia que condujo la salida de la crisis de 2001 con Eduardo Duhalde y Raúl Alfonsín a la cabeza.

Esta disociación surge nítida de los magros resultados que las terminales libertarias habían conseguido en las elecciones provinciales desdobladas. El domingo mostró casos particularmente ilustrativos sobre su funcionamientos. Milei, por ejemplo, le ganó en Córdoba al gobernador y precandidato Juan Schiaretti, que a través de sus sucesores había revalidado su gestión provincial hace un mes. Lo mismo podría decirse de Jujuy, donde se impuso a pesar de que el precandidato a vicepresidente de Horacio Rodríguez Larreta era el gobernador Gerardo Morales.

La fragmentación del poder entre caciques territoriales de diverso volumen se aceleró desde 2019 e hizo eclosión este domingo. Los resultados de Milei no reflejan peripecias provinciales; son la respuesta a un vacío de orden nacional que los gobiernos provinciales también padecieron. Por eso interpelan antes que nada a Juntos: Patricia Bullrich debe recuperar en octubre, o ganar, el rol de principal instrumento de objeción al Gobierno nacional y reinstalarse como posibilidad de alternancia lógica. El segundo precandidato presidencial más votado fue Sergio Massa, no ella. Los votos de los precandidatos menos voluminosos que quedaron en pie y de los derrotados cobran en este marco relevancia capital para determinar quién entrará en el balotaje. Hay además un 30 por ciento del padrón que no concurrió a votar.

La proyección de Massa, que perdió en su patria chica de Tigre la presidencial y la intendencia, vía su esposa Malena Galmarini, está muy condicionada no solo por las circunstancias económicas sino también por el ocaso del kirchnerismo, para el que la derrota en las gubernamentales de Santa Cruz opera como un presagio terminal.

Catamarca dramática

La encrucijada Milei adquirió para la versión catamarqueña de Juntos por el Cambio dimensiones dramáticas.

Si bien Massa ganó acá la presidencial, la discriminación que hizo el electorado entre los escenarios provincial y nacional fue mucho más clara porque las elecciones se hicieron simultáneamente.

Es una primaria, todavía falta octubre, pero Raúl Jalil le sacó casi 30 puntos de diferencia a los votos reunidos de Flavio Fama, ganador de la interna de Juntos, y Rubén Manzi. El intendente capitalino Gustavo Saadi abrió por su parte una luz de distancia cercana a los 40 respecto a lo que juntaron Francisco Monti, que se quedó con la candidatura a la Intendencia opositora, y Alfredo Marchioli. Son guarismos que no registran precedentes en la provincia y que no se dieron en ninguna de las elecciones provinciales desdobladas previas.

Estos demoledores resultados no fueron tan inquietantes para Juntos como los que consiguieron los libertarios. Los opositores locales esperaban beneficiarse con una ola nacional de sus referentes, pero terminaron muy perjudicados por el tsunami Milei.

El líder libertario se ubicó segundo en las preferencias para la presidencial, con un 24,7% y alrededor de 54 mil votos. En contrapartida, a oferta nacional de Juntos apenas superó el 20%, y Patricia Bullrich obtuvo poco más de 24 mil votos, menos de la mitad de los de Milei. Rodríguez Larreta rondó los 20.000.

Lo más angustiante, sin embargo, fueron las cifras alcanzadas por los libertarios provinciales. En términos generales, se arrimaron al 16%, contra el 27 de Juntos. Apenas 11 puntos, que en la Capital se acortaron a 7. José Jalil Colomé, sin embargo, fue el candidato más votado después de Jalil, con más de 16 mil votos contra menos de 10.000 de Fama.

Si el esquema provincial se hubiera definido el domingo, el oficialismo se hubiera quedado con los dos diputados nacionales en juego, 12 bancas de diputados provinciales y siete de las ocho del Senado. Juntos apenas hubiera colocado 5 diputados provinciales, y los libertarios 3.

Es una catástrofe. La principal oposición perforó su piso y la caída de sus expectativas es directamente proporcional al crecimiento de las cifradas en la Libertad Avanza, en alas del fenómeno Milei.

Las perspectivas de una derrota del oficialismo en Catamarca han sido prácticamente anonadadas. Lo que se juega en octubre es la primacía en el campo de la oposición local. Acechado por una crisis de liderazgo que no acierta a superar, lo que fue el FCS quedó en la cornisa de la desaparición.

Y Milei, todavía, no se dignó a visitar Catamarca. Horizonte ominoso para radicales, macristas y lilitos. ¿Qué efecto tendría un desembarco libertario de la estrella del momento en la provincia?

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