Pasen y vean. El exintendente de Los Altos Rafael Olveira se jactó de dejar un parque automotor de lujo.
El Régimen Provincial de Responsabilidad Fiscal Municipal, ley Nº 5677, publicada en febrero pasado en el Boletín Oficial de Catamarca –es decir, vigente desde entonces-, sigue siendo letra muerta para algunos municipios que cambiaron de mando este mes. Un caso paradigmático es el Los Altos, donde las nuevas autoridades no solo encontraron las arcas vacías para pagar sueldos sino que además se dieron con dos centenares de nuevos empleados sin ninguna previsión presupuestaria.
Hace una semana, el presidente ad hoc del Concejo Deliberante de Los Altos, Carlos 'Kiki' Olveira, reveló que la situación económica de la comuna con la salida de Rafael Olveira (FT) es muy complicada, y comentó que la gestión del nuevo intendente, Raúl Barot (del frente Unidos por Santa Rosa) encontró solo migajas en la caja.
"Como concejales habíamos pedido informes porque se habían transferido $14 millones que eran para el pago a los empleados y pensábamos que los fondos existían, pero fue una sorpresa cuando vimos que la suma de todas las cuentas de la Municipalidad en la sucursal del Banco Nación de Los Altos era de solo $6.000", denunció “Kiki” Olveira en declaraciones a Radio Ancasti.
Sobre ese punto en particular, Barot pidió calma a los empleados, ya que aún están atrasados los sueldos de noviembre y no hay recursos para pagar el aguinaldo, y adelantó que ya se iniciaron las gestiones ante el Ejecutivo provincial para conseguir auxilio financiero. Es decir, es siempre el Estado el que se hace cargo de las herencias irresponsables.
Pero eso no es lo más grave. El mismo concejal recordó que la planta de personal del municipio era de 380 empleados, pero que antes de irse el ahora exintendente firmó designaciones de 217 personas más. Esto es, la incrementó 57% de la noche a la mañana.
Eso sí, Rafael Olveira se preocupó por mostrar el “parque automotor más grande del interior de la provincia” que le legó a su sucesor, “para que no digan que no dejo nada, porque de esa forma está difamando esta gente”, dijo en alusión a la nueva gestión. Lo hizo en un video en su Facebook rodeado por camiones y otros vehículos de gran porte. Por cierto, nada dijo del decretazo insensato.
El Régimen Provincial de Responsabilidad Fiscal Municipal fue establecido precisamente por el desmadre que caracterizaban las transiciones políticas en los municipios, con nombramientos de personal a mansalva y sin recursos para sostenerlos.
Dice textualmente el artículo 11º de esa ley: “Los gobiernos municipales se comprometen a no incrementar la relación de cargos ocupados en el Sector Público Municipal, en planta permanente, temporaria y contratada, existente a la fecha de publicación de esta Ley, respecto a la población proyectada por la Dirección Provincial de Estadística y Censos de la Provincia de Catamarca, para cada municipio”.
En tanto que el artículo 12º indica que los presupuestos municipales representan “autorizaciones máximas” y que en ningún caso el pago de “las retribuciones del personal permanente, no permanente y funcionarios”, incluyendo cargas sociales, “podrá superar el 65% del presupuesto anual” y que tampoco se podrá incluir gastos de personal en otras partidas del presupuesto.
Establece además que los municipios deberán adherir al régimen en un plazo de 60 días, por cuanto así se comprometieron a hacerlo al firmar el Consenso Fiscal Municipal de marzo de 2018. El incumplimiento de la ley prevé sanciones de carácter económico para los municipios, pero las responsabilidades de los intendentes o ex intendentes es algo que, según enseña la historia, a lo sumo tiene un castigo de orden moral o político.
A Barot le toca lidiar con un serio conflicto en puerta. O consigue un incremento de fondos suficiente –y sostenible- para hacer frente a los 217 nuevos empleados o les da de baja. Según explicó, no hay documentación de rigor que respalde las designaciones de Olveira, ya que no existen registros de aportes a la ANSES ni tampoco comprobantes de pago a los nuevos empleados de planta, que antes, según se señaló, cobraban como precarizados. Ni un recibo firmado por el beneficiario ni un archivo que indique la salida de fondos con ese destino.
Deberá conformarse Barot con tener un parque automotor que es la envidia de sus pares municipales. Algo es algo.