viernes 27 de mayo de 2022

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Sucedió en el interior

Intentó ultrajar a una niña y lo condenaron a cuatro años y seis meses

El acusado confesó y pidió perdón. Desde diciembre de 2020 se encuentra privado de la libertad.

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15 de marzo de 2022 - 00:34

Un hombre, de 62 años, ocupó ayer el banquillo de los acusados de la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación. El hombre había llegado imputado por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa” y “corrupción de menores”. Los hechos que se le habían endilgado datan de diciembre de 2020, en el interior provincial.

El Tribunal estuvo integrado por los jueces Silvio Martoccia, Luis Guillamondegui y Rodrigo Morabito. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal Ezequiel Walther, quien estuvo acompañado por la asesora de Menores Carolina Acuña Barrionuevo. En tanto que la defensa fue ejercida por el defensor Penal Oficial de Sexta Nominación Estanislao Reinoso Gandini.

Dada la índole del delito, el debate se desarrolló a puertas cerradas. Fuentes consultadas por El Ancasti indicaron que el imputado, identificado con el apellido Morales, no tiene relación con la víctima. Frente al Tribunal, el acusado confesó y pidió perdón. Tras la confesión y la prueba que obra en el expediente, el fiscal de Cámara mantuvo la acusación por el intento de abuso. A la vez, consideró que no se logró acreditar el segundo hecho. En consecuencia, pidió una pena de cuatro años y ocho meses de prisión. La asesora Acuña Barrionuevo adhirió al planteo del fiscal Walther. Al mismo tiempo, solicitó la intervención del Sistema de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes.

Por su parte, el defensor oficial Reinoso Gandini solicitó que se atempere la pena para su asistido. Consideró la situación personal del imputado: es indigente, alcohólico y está realizando los estudios en la escuela primaria del Servicio Penitenciario Provincial, en Capayán. Además, luego de separarse de su familia, en Salta, se instaló en el interior catamarqueño, hace 10 años. Por ello, pidió una pena de cuatro años y dos meses.

Finalizada la instancia de los alegatos, el Tribunal pasó a un cuarto intermedio para deliberar. Morales fue hallado culpable en el delito de “abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa” y, en consecuencia, condenado a la pena de cuatro años y seis meses de prisión. Finalizada la lectura del veredicto, el penado retornó al Penal, donde se encuentra privado de la libertad desde el momento del hecho.

Aprender a escuchar

La violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes afecta transversalmente a toda la población. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cinco chicas y uno de cada 13 varones son víctimas de abuso antes de los 18 años. Por otro lado, desde Red por la Infancia estiman, en base a datos del INDEC, que 2.000.000 de niños y niñas son potencialmente víctimas de este delito en la Argentina, aunque solo se denuncia el 10% de los casos.

Los especialistas subrayan que el pronóstico de estos chicos y chicas puede mejorar notablemente si encuentran un adulto que esté emocionalmente disponible para brindarles ayuda y que actúe para protegerlos. Según se remarcó, solamente a un 20% de los niños y niñas que empiezan a hablar del tema o intentan develarlo, se les cree. Los chicos intentan buscar ayuda, pero esto va a depender de si encuentran del otro lado cierta receptividad y un contexto de seguridad.

En este sentido, desde el Centro de Asistencia y Prevención del Abuso Sexual en la Infancia y Adolescencia (CEPASI) se advierte que el rol del adulto protector es fundamental, ya que de su actitud frente al niño o la niña dependerá que estos puedan contar lo que les pasa o callar para siempre.

Mostrarse enojado, angustiado o usar frases como “¿Por qué dejaste que te hiciera eso?”, “¿Por qué no te fuiste o le dijiste que no?”, contribuyen al silencio. En cambio, otras como “fuiste muy valiente al contármelo”, “nada de lo que pasó es tu culpa”, “te vamos a ayudar para que esto no vuelva a pasar nunca más”, son respuestas que marcan la diferencia.

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