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Opinión

Indira, el secreto del Nobel Gabriel García Márquez

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19 de enero de 2022 - 02:05

Gustavo Tatis Guerra

CRONISTA DE “EL UNIVERSAL DE CARTAGENA DE INDIAS”. AUTOR DE “LA FLOR AMARILLA DEL PRESTIDIGITADOR” (2019). PUBLICADO EN EL PAÍS DE ESPAÑA.

El nombre de Indira Cato estuvo dandome vueltas durante muchos anos. El día de la muerte de Gabriel Garcia Marquez (1927-2014), aquel mediodia de Jueves Santo, en aquel abril de luz brillante y aciago en augurios cerca al mar de San Antero, alguien aludio el rumor aun no confirmado de que el autor de Cien anos de soledad habia dejado una hija, y era un secreto guardado.

El rumor habia llegado desde Mexico hasta el Caribe y habia entrado sigilosamente como un viento inesperado en el apartamento de Madrid del biografo de Gabo, Dasso Saldivar, el autor de “El viaje a la semilla”, y a la casa de Gerald Martin en Londres, y a nuestra casa de Cartagena de Indias. Es un rumor que volvio a despertarse con recelo en los funerales del escritor en el Palacio de las Bellas Artes, y quedo aleteando como un viento que abria y cerraba puertas, sin traer razones creibles ni noticias verificables.

Dasso me confeso que, ante los rumores, un biografo esta en el deber de escudrinar y descifrar hasta comprobar el origen y veracidad de las voces sueltas. Gerald Martin tuvo la sospecha desde que empezo todo, hace mas de 30 anos. Y se convencio de la realidad hace solo 10 anos. Era un secreto que nadie se atrevia a nombrar, ni siquiera los mas allegados a Garcia Marquez, su familia, sus hermanos y sus amigos. Con Dasso sostuvimos desde 2019 un dialogo que se convirtio en un pacto secreto para rastrear el destino de aquella nina, probar la noticia y buscar la mejor manera de contarla. Dasso estuvo de acuerdo desde un principio en que yo debia contar esa noticia monumental. Fue un desafio abrumador.

Un silencio por respeto a Mercedes

Dasso Saldivar confirmó la noticia gracias a Guillermo Angulo, el mas viejo de los amigos que le sobrevive, a los 94 anos, con la fresca memoria de cuando conocio al joven y flacuchento escritor de menos de 30 anos, al que se le veian las ojeras purpuras de tanto espantar el hambre en Paris, mientras escribia la novela del abuelo coronel veterano de la guerra de los Mil Dias, aún había recelos y temores entre los propios hermanos y amigos en reconocer ese secreto a voces que nadie se atrevía a contar.

Cuando supe el nombre de labios de Dasso y de su familia en Cartagena de Indias, Indira Cato resono en mi corazon como un enigma por resolver. Cuando les pregunte por Indira a los familiares de Cartagena de Indias, quedaron enmudecidos, y con el tiempo, ellos mismos me revelaron que era hija de Garcia Marquez, pero que nadie se atrevia a nombrar esa relacion amorosa entre el escritor y la periodista y cineasta Susana Cato “por veneracion a Mercedes Barcha”.

Aquello fue un cataclismo emocional para Mercedes y para la familia, pero los Garcia Marquez apenas supieron de ella, la acogieron con la calidez y el carino de ser miembro de la estirpe. Sin embargo, esa acogida tambien les genero conflictos con Mercedes. Nada de lo que habia ocurrido podia destronar el esplendor de la epopeya de amor que Mercedes y Gabo habian forjado a lo largo de 57 anos de matrimonio, pero aquello se convirtio en el secreto mejor guardado del escritor y su familia.

Dasso sugirio que eso debia contarse con sutileza y respeto por los seres humanos y las dos familias. Y recordaba haber sido testigo de una imagen en la que Gabo cargaba en sus piernas a su pequena nina. “La sonrisa de felicidad que tiene Gabo con su nina en las piernas, ¡no la olvidare mientras viva!”, me dijo para esa primicia del reportaje en el diario El Universal de Cartagena. En esas paginas, el se inicio de periodista el 21 de mayo de 1948. El mundo volviendo a sus origenes.

La alumna de Gabo

Susana Cato (Ciudad Federal de Mexico, 61 años) se inscribio en el Taller de Guiones que dictaba Garcia Marquez en la Escuela de Cine San Antonio de los Banos (Cuba). Fue una de las alumnas mas aventajadas de Gabo, cuando propuso argumentos sobre historias de amor en la escuela de cine. Junto a su maestro y Eliseo Alberto Diego escribio la serie filmica “Con el amor no se juega” (1991), dirigida por Carlos Garcia Agraz, Jose Luis Garcia Agraz y Tomas Gutierrez Alea. Y tambien creo el argumento del cortometraje “El espejo de dos lunas”, dirigido por Carlos Garcia Agraz, con guión de Garcia Marquez.

Tambien junto a Gabo participo en el guión sobre Maria. Como corresponsal de la revista Cambio en Mexico, entrevisto a Garcia Marquez y titulo su reportaje: “En Colombia, el escritor no tiene mas remedio que cambiar de oficio”. Susana publico entre 2019 y 2020 dos libros: Ellas. Las mujeres del 68 (Ediciones Proceso), una serie de entrevistas a mujeres que vivieron este momento historico, con prologo de Elena Poniatowska y el libro “Issir. Retrato hablado de un migrante iraquí” (2019) (Ediciones Proceso).

El tren de Indira

El tren vuelve a sacudir los recuerdos. Al ver el documental “Llevate mis amores”, producido por Indira Cato, siento que ese tren es el mismo que nos lleva de Aracataca al corazon de estas mujeres mexicanas que, a lo largo de la linea ferrea, entregan bolsas de comida a los migrantes hambrientos que se asoman en las ventanillas. Al descubrirlas, la joven productora de cine Indira Cato fue tras estas mujeres solidarias que daban lo que no tenian, algo mas que comida, por la sonrisa de los migrantes. Supo que alli estaba la dura pelicula de la vida cotidiana.

Indira Cato, joven productora de cine, tiene una profunda y coherente vision social, etica y estetica del cine. En 2020 gano una quincena de premios con la produccion de su primer documental “Llevate mis amores” (2014), dirigido por Arturo Gonzalez Villasenor, con guión de ambos. Estudio Literatura Dramatica y Teatro en la UNAM. Ha publicado criticas de cine en la pagina web Butaca Ancha. Participo con exito en la segunda edicion de la Muestra Estatal de Cine Coahuila, 2020. Trabaja en el documental “Las hijas del maiz”, sobre un grupo de parteras de Chiapas.

Indira lleva el apellido de su madre, Susana Cato, y no el de su padre, Gabriel Garcia Marquez. Las dos han forjado su destino a pulso. Indira jamas ha reclamado el apellido de su padre, quien no la reconocio publicamente, pero mantuvo su amorosa paternidad en secreto. Gabo no escapo al destino de sus ancestros paternos: su padre y su abuelo adoptaron el apellido materno al no ser reconocidos por sus padres. Los hermanos Rodrigo y Gonzalo estan pendientes de ella, dice Gabriel Torres Garcia, sobrino de Gabo, quien sostiene que la vida supera toda ficcion: Indira estudio con su sobrino Mateo, hijo de Gonzalo Garcia Barcha. Gabo, por su parte, estuvo pendiente de ella hasta el final de su vida. Al elegir un nombre para ella desterro el de Virginia que rondaba su clarividencia desde los anos sesenta y se impuso el de Indira por Indira Gandhi, a quien conocio en 1983, y fue la primera jefa de Estado que lo llamo en aquel octubre de 1982 cuando le anunciaron el Premio Nobel.

Indira tiene la mirada profunda, las cejas negrisimas de su padre, y la mirada insondable de quien atraviesa las cosas con solo mirarlas.

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