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Cara y Cruz

Impacto restringido

10 de julio de 2024 - 01:30

La compleja situación que atraviesa el gigante Loma Negra, que radicó una planta en Catamarca al amparo de la promoción industrial hace más de 40 años, es oportuna para intentar algunas reflexiones sobre el impacto que suele atribuirse a algunas actividades extractivas y su correlato con el crecimiento y desarrollo de sus zonas de influencia. Loma Negra habilitó su planta en El Alto a principios de la década del ’80, por la misma época en que se radicó en Catamarca Alpargatas. El régimen de promoción industrial creado al influjo del Acta de Reparación Histórica firmada en el tercer gobierno de Perón, abría por entonces fuertes expectativas sobre las posibilidades de fortalecer un esquema industrial en la provincia.

Los resultados, casi ni hace falta consignarlo, no fueron los esperados.

La promoción industrial cayó tres décadas después sin que se registraran avances significativos en ese aspecto, más allá de la continuidad de emporios como Loma Negra, que subsiste, o Alpargatas, que cerró unos años después.

El caso es que el desarrollo de El Alto y el este de la provincia en general poco tuvo que ver con la promoción industrial y la radicación de Loma Negra, cuyo impacto fue restringido. La zona creció más bien por el efecto multiplicador de la actividad agrícola y ganadera y los pequeños y medianos emprendimientos vinculados a ellas.

Esto no significa desmerecer a Loma Negra, ni las fuentes de trabajo que se generaron a partir de ella, ni los eventuales negocios que alteños y catamarqueños puedan haber hecho e incluso sigan haciendo en torno a la fábrica, pero se trata de considerar en su justa medida la proyección que tienen actividades como la de la emblemática cementera y resaltar la conveniencia de no cifrar esperanzas exageradas en prosperidades que dependen de muchos otros factores.

En lo que concierne a Loma Negra y otros emprendimientos, fugaces o no, atraídos por las ventajas del régimen de promoción industrial, hay que considerar los miles de millones de pesos de costo fiscal que tuvieron debido a las exenciones impositivas y cotejar los resultados obtenidos en términos sociales.

No puede dudarse que para el Este han sido más importantes los devenidos de la agricultura y la ganadería, incluso teniendo en cuenta la incidencia de otro sistema de estímulo a las inversiones fuera de la Pampa Húmeda y el Litoral como fueron los diferimientos impositivos.

Obviamente no sería sensato desaprovechar las oportunidades que suponen las inversiones en actividades extractivas, pero menos sensato aún es circunscribirse a ellas y no diseñar y ejecutar políticas de fomento a emprendimientos quizás menos espectaculares pero de mayor impacto social en el mediano y largo plazo.

La inversión que demandó a Loma Negra instalar la planta catamarqueña seguramente fue mucho más grande que la de cualquiera de los emprendimientos agro-ganaderos desarrollados en sus inmediaciones. Sin embargo, fueron estos últimos los determinantes para el desarrollo del Este catamarqueño, cuya evolución demandó a su vez importantes inversiones públicas para instalar infraestructura y servicios adecuados al volumen alcanzado por la actividad económica en la región, que en definitiva beneficiaron a toda la población, esté o no ligada a ellos.

La experiencia de Loma Negra marca la importancia de acompañar eventuales inversiones multimillonarias con políticas que estimulen y faciliten al despliegue de otras actividades sustentables, capaces de solventarse una vez puestas en marcha sin costos fiscales desmesurados.

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