domingo 7 de agosto de 2022

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Cara y Cruz

"Hijo audaz de las vicuñas..."

La organización del Poncho tiene este año el desafío de concretar una fiesta a la altura de las expectativas...

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16 de julio de 2022 - 00:15

La organización del Poncho tiene este año el desafío de concretar una fiesta a la altura de las expectativas generadas por dos años de ausencia que una edición virtual no consiguió conjurar. Es una fiesta con sabor a reencuentro de los catamarqueños con uno de sus más genuinos y queridos rituales, en el que muestran al país todo su acervo cultural.

El Gobierno refaccionó el Predio Ferial a nuevo para la ocasión e invirtió fuerte en la campaña de difusión, que incluyó una presentación en el Centro Cultural Kirchner de la CABA. Único festival de invierno de la Argentina, el Poncho es un engranaje clave de la política turística, que viene en alza.

En el retorno se enfatizará el siempre presente sesgo federal con el Patio de las Provincias, montado en el sector noroeste, a la derecha del portal de ingreso: tiene más de 22 mil metros cuadrados en los que se distribuyen el escenario, las carpas institucionales y un sector de food- trucks para generar un nuevo polo de atracción de los visitantes. Ofrecerá una atractiva programación durante los diez días de la fiesta, entre las 15 y las 20 horas.

La presentación artística inaugural fue auspiciosa por lo impecable e impresionante, con casi un centenar de músicos y coreutas en el escenario mayor Jorge “Negro” Herrera.

El Himno Nacional fue versionado en una original suite folclórica, con arreglos de la docente y música Yolanda Véliz, orquesta y coro bajo la dirección de Marta Achá. La base de la formación estuvo integrada por la Orquesta Infanto Juvenil dependiente del Ministerio de Educación, con los vientos proporcionados por la Banda de Música de la Policía y un grupo de músicos profesionales de refuerzo, ensamblados con los coros Polifónico de la Provincia, de Cámara de la Capital y del Instituto Rubinstein.

El cuadro de danza, tras el Himno a Catamarca, fue también impecable.

Los diez días darán, como siempre, mucha tela para el análisis. Los artesanos, figuras centrales del evento, son lo único intocable. De ahí para abajo, todo será objeto de escrutinio, porque el Poncho es una pasión para la mayoría de los catamarqueños y precipita debates ya desde los preparativos. Todos son expertos, formados en nada menos que 55 años de experiencia, desde aquel 1967 de la primera edición.

Los artesanos estarán reunidos en los dos pabellones principales del Predio. Como propuesta innovadora, se inaugura el espacio “Pieza Única”, donde maestros artesanos de distintos puntos del país trabajarán en vivo una pieza que quedará como patrimonio de la Fiesta.

El Poncho Diseño seguirá afianzando su propuesta, con una destacada selección de expositores que, en esta oportunidad, estará representada exclusivamente por diseñadores catamarqueños.

Además, habrá un espacio de Vinos & Delicatessen que concentrará a la oferta productiva y bodeguera de la provincia.

La oferta turística de los distintos municipios, presentada como un viaje para recorrer Catamarca, se condensa en el Pabellón de Turismo, mientras que la gastronomía tendrá su espacio con shows gastronómicos donde cocineros y cocineras de Catamarca presentarán recetas de sabores locales.

“Hijo audaz de las vicuñas, coplero del alba, señor del andar…”. La zamba de René Vargas Vera y “Kike” Sánchez Vera calza como guante a un festival que lleva más de medio siglo abrigando al país y se ha ganado legítimamente la categoría de clásico.

Como dice Carlos H. Barrionuevo: “En las manos de sus artesanos, en las voces de sus cantores, en los versos de sus poetas, descansa honesta, digna, trascendente, laureada, la historia viva de un sentimiento con perfil, con semblanza, de una Catamarca que cobra mañana y que cobra ayeres, bastión moral de nuestra identidad”.

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