sábado 30 de julio de 2022

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Editorial

Hacia una ganadería amigable con el medio ambiente

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15 de julio de 2022 - 01:00

La ganadería es una de las actividades que favorece al calentamiento global por la emisión del gas metano que surge de los procesos fermentativos del alimento de los animales, principalmente vacas y ovejas. El gas metano, junto con el dióxido de carbono, producen el denominado efecto invernadero. Según las proyecciones surgidas de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), el metano contribuye al Calentamiento Global con un 15%, pero se espera que a finales del siglo XXI el efecto de este gas supere al del dióxido de carbono.

Otro dato relevante es que la cría del ganado produce anualmente 115 millones de toneladas de gas metano, lo que representa casi una cuarta parte de todas las emisiones de metano en el planeta.

De modo que parecería que la actividad ganadera es incompatible con la preservación del medio ambiente. Pero esto, que puede ser válido para las grandes y tradicionales explotaciones ganaderas actuales, puede modificarse si progresan y se extienden experiencias de ganadería sustentable como las impulsadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La FAO apoya proyectos ganaderos en doce países de la región, los que han logrado muy alentadores resultados tanto en lo que respecta al incremento del rendimiento productivo como a la reducción de los gases de efecto invernadero. Según los primeros relevamientos, se han alcanzado en algunos casos incrementos superiores al 50 por ciento en el rendimiento, y una reducción del orden del 20 por ciento en la emisión de gas metano.

Andrés González, Oficial de Ganadería, Sanidad Animal y Biodiversidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, explica que los resultados obtenidos “han sido fruto de mejoras en la gestión del ganado, en el cuidado de los pastos y en el tratamiento de residuos orgánicos y desechos para generar energía a través de la biomasa. También son producto de la recuperación de nutrientes, donde los residuos orgánicos se utilizan como fertilizantes para abonar el suelo; esto no solo permite cambios sustantivos a nivel de emisiones, sino también una mayor rentabilidad, beneficiando directamente a familias y pequeños productores. Los proyectos apoyados por la FAO también han mejorado la salud del ganado y han minimizado los gastos en agroquímicos, lo que permite generar grandes ahorros económicos”.

Es de esperar que este tipo de experiencias se repliquen en nuestra región. De a poco el epicentro de la ganadería en la Argentina se ha ido trasladando de la zona núcleo –la Pampa Húmeda- en donde ahora predomina el cultivo de la soja, hacia el Norte Grande. El desafío, además de incrementar el rendimiento y la rentabilidad de la actividad y pulir los mecanismos de comercialización, es hacerla compatible con la preservación del medio ambiente.

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