sábado 22 de enero de 2022

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Es paciente oncológica

Hace 10 meses que espera ser operada en el San Juan Bautista

No seria la única que espera una cirugía. Los médicos no saben qué explicación dar y la envían a la parte privada.

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7 de enero de 2022 - 00:00

Silvana tiene apenas 36 años y pasó duros momentos cuando le diagnosticaron cáncer de cuello de útero. Tras un largo tratamiento logró que la enfermedad no avanzara aún más, pero ahora espera desde marzo del año pasado ser operada de vesícula en el Hospital San Juan Bautista, 10 meses largos de espera que no hace otra cosa que agobiar la vida de una familia y deteriorar su delicado estado de salud.

Todo empezó para Silvana hace seis años atrás, cuando se le diagnosticó cáncer, lo peor fue que la enfermedad había avanzado a etapa IV y no podía ser operada. Sin embargo, le dio pelea en medio de una situación caótica, pues apenas terminado el tratamiento se quedó sin obra social, porque su marido había sido despedido del trabajo.

Tras meses de tratamiento con quimioterapia y rayos logró contener el cáncer, le dio un respiro. No sin antes hacer estragos en su vida, los rayos le afectaron la cadera lo que le provocó discapacidad motora.

Luego de enfrentar años muy duros, en marzo del 2021 le diagnosticaron la presencia de cálculos biliares y que su vesícula no estaba funcionando bien. Sin obra social, tuvo que acudir al Hospital San Juan Bautista, donde peregrina desde hace 10 meses por una operación.

Silvana es tímida, no le gusta confrontar y prefirió esperar el tan ansiado turno para ser operada. El último turno de consulta médica que le dieron fue hace pocos días, donde el médico que la atendió se sinceró: “Acá si quieres que te operen mínimo un reclamo”. Esas palabras fueron tan fulminantes como los diagnósticos previos. ¿Y por qué?, todavía se pregunta.

“La última vez que fui al médico me dijo: Te voy a decir lo que está pasando, es todo ficticio esto que vos venís a consulta, que yo te tomo los datos y que te pido un número de teléfono. Porque está visto que nada de esto va a ser y que no te voy a poder operar porque no lo autorizan”, le dijo.

Asegura que un médico le explicó que antes en el hospital se realizaban entre 15 y 18 operaciones diarias y hoy solo se opera de 6 a 7 personas por día, “porque los directivos del hospital no lo autorizan”, le argumentó.

Le explicó además que esas pocas operaciones que se realizan por día “solo son porque llegan con pancreatitis”.

El internado está lleno de personas en espera, pero las operaciones van a cuenta gotas.

“Vayan a la calle, corten las calles, quemen gomas, hagan quilombo, porque eso no le va a gustar al hospital. Hoy a los únicos que se están operando son a aquellas personas que los familiares vienen, les insisten y le gritan al director. De esa forma ahí nomás te van a operar”, asegura que le dicen los profesionales cuando ella insiste de manera paciente por su turno y pregunta cómo pueden tardar tantos meses para dar un turno.

Pero a la negativa de operarla se suma que tuvo que enfrentar otras situaciones y que varias veces se le ofreció que recurra a la parte privada para ser operada.

“Un médico hace tiempo me dio una tarjetita para que vaya por la parte privada, no es la primera vez que me pasa. Como trabajan en la parte privada, quieren que haga la consulta ahí. Yo le dije que más quisiera yo que operarme, pero no tengo obra social y no dispongo de dinero para pagar una cirugía. Yo para pagar una cirugía tengo que sacar préstamos”, aseguró.

Una operación de vesícula sin mayores complicaciones superaría el monto de $100.000. Para muchos quizás no es nada, para otros es una suma considerable, para Silvana y su familia que vive de changas, es imposible.

“Quiero operarme porque tengo mucho miedo. Yo puedo comer hasta las 20hs., si me paso de ese horario, toda la noche estoy inflamada, dolorida. Si voy al hospital cerca de donde vivo solo me colocan un inyectable o suero. Hasta les pedí que me deriven pensando que así quizás me operaban más rápido en el hospital, pero me contestaron que no me ilusione porque no me van a operar”, comentó.

“Tengo miedo por mi otro problema, el de cáncer. Le digo a mi marido y a mi mamá que pasé por tanto, todo lo que hice para estar bien y ahora por esto estar en riesgo no quiero. Si en el hospital pueden operar no entiendo porqué no lo hacen”, se lamenta una y otra vez.

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