La ciencia médica ha logrado avances importantes en la lucha contra el cáncer de mama, con tratamientos que, si el diagnóstico se realiza en los primeros tiempos del desarrollo de la enfermedad, son muy eficaces para lograr una remisión, permitiéndole a las mujeres que lo padecen –también hombres, aunque en una proporción mínima- una vida absolutamente normal.
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Garantizar el acceso universal
De acuerdo con las estadísticas difundidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta enfermedad representa el 16% de todos los cánceres en pacientes femeninas. Se calcula que una de cada ocho mujeres tendrá cáncer de mama a lo largo de su vida, que con detección precoz en ciertos casos puede superar el 95% en la tasa de curación.
La instalación del Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama, que se celebra todos los 19 de octubre por iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha contribuido a la concientización sobre la importancia de realizarse estudios mamarios anuales. Por esta razón, la proporción de los casos detectados tempranamente ha crecido significativamente. Las estadísticas oficiales indican que en Argentina 9 de cada 10 casos se diagnostican en estadios iniciales o localmente avanzados y solo uno cuando la enfermedad ya hizo metástasis y el proceso es muy difícil de revertir.
Pero esa proporción de casos de detección temprana varía significativamente de acuerdo con el subsistema de salud en que la paciente se atienda. Si es en el subsistema privado, el 90% presentan estadios localizados y tumores pequeños. Pero ese porcentaje se reduce en el subsistema público al 65%.
De modo que los datos permiten inferir con nitidez que, pese a que las mamografías, que son los estudios que permiten detectar precozmente el cáncer de mama, son gratis en los hospitales, el acceso no es universal. Como causas de esta situación pueden mencionarse las dificultades que existen en algunos centros de salud del Estado para conseguir turnos, las largas esperas y la burocracia en general que suele existir en el subsistema público; pero también una menor conciencia en determinados sectores sociales respecto de la necesidad de concurrir a la realización de este tipo de estudios con la frecuencia requerida.
También es dispar, una vez diagnosticada la enfermedad, el acceso a los medicamentos o tratamientos oncológicos. Es más sencillo para las pacientes que tienen prepaga u obra social que para los que deben concurrir a los hospitales públicos.
La vigencia de la pandemia ha incidido en una disminución de los controles preventivos rutinarios e incluso, en algunos casos, en la continuidad de tratamientos, lo que ha ocasionado consecuencias muchas veces irreversibles. Pero en la actualidad, con la pandemia en retirada, es preciso retomar las campañas de concientización respecto de la importancia de los estudios preventivos y, al mismo tiempo garantizar el acceso universal a ellos, removiendo algunas restricciones que hacen decaer el porcentaje de diagnósticos precoces en los sectores que acuden habitualmente al hospital público.n